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Archivo mensual: agosto 2009

Wanda

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Cuando entré a la prepa 3 era un renacuajo de 14 años, tímida en extremo, me sentía gorda y fea, pero pues todavía sentía que lo podía todo en cuanto al estudio y toda mi vida por delante y blablabla. Pero ese no es el punto. El punto es que conocí a Wanda, hasta ahora la mejor amiga que he tenido. Íbamos en el mismo grupo de la prepa 3, pero ella ya tenía diecisiete años: estaba enferma y antes de entrar a la prepa había estado casi dos años en el hospital. La habían abierto por la mitad, rompieron los huesos de la pelvis para examinarle no sé qué órganos y tuvo que permanecer postrada para que sus huesos volvieran a soldar, aprendió nuevamente a caminar, terapias, medicinas, curaciones, dolor, dolor, dolor.

Si alguien entendía la Vida, era ella. Wanda tenía la sabiduría y la experiencia que la mayoría de las personas no tienen ni a los ochenta años. Claro que el precio era muy alto: el dolor y la enfermedad.

Wanda era feliz. Aceptaba la vida con estoicismo y humildad. Wanda brillaba, toda la prepa la conocía, era inteligente, simpática, alegre, parlanchina, espontánea. A pesar de todos sus males físicos, era guapa y atractiva. Se vestía sin importarle el qué dirán. Primero tuvo una época de hippie, con faldísimas hindúes y huaraches súper alternartivos, pelo largo con rastas y trencitas de colores. Eso, Becca, hace añisimos cuando todavía no era moda y en las zapaterías no conseguías ningún tipo de huarache. Wanda era la única que se vestía así de “extravagante”. Después tuvo su época de darketa, toda de negro con botísimas negras de soldado con casquillo, altas y con agujetas de dos metros que se compraba en el tianguis del Chopo.

Íbamos al cine, a los museos (nos gustaba mucho el de arte contemporáneo que estaba en Reforma, que era de Televisa y que desapareció), al tianguis y al museo del Chopo, a la cineteca. En esos tiempos remotísimos estaba el boom del rock en español, éramos fanáticas de Caifanes, Saúl era nuestro sueño húmedo (qué horror, qué le veía, si está horrible), Café Tacuba, La maldita vecindad, uy ya hasta se me olvidaron todos los demás: un grupo cuya vocalista canta chidísimo que tenía una canción llamada Azul casi morado, y pues todos esos. Comprábamos sus discos (que todavía ni había cd), íbamos a sus conciertos, yo tenía mi cuarto lleno de posters y me ponía playeras enormes de Caifanes (mi papá se burlaba horrible de una que tenía como un perro prehispánico y que decía algo así como “somos unos gusanos en el universo infinito del vacío tridimensional….y no sé qué más”. A la menor provocación, en cualquier plática equis, mi papá soltaba: “porque no somos más que gusanos…blablabla” jajajaja.

Wanda le simpatizaba y le hablaba a todo mundo, y viceversa. Yo todavía no sabía ni qué onda con mi vida (de hecho no he avanzado mucho al respecto), pero ella ya tenía por seguro que quería estudiar arqueología. La primera vez que la conocí fue en el planetario Luis Enrique Erro del poli al que nos habían mandado en la clase de geografía. Estaba tirada en el pasto, esperando a que empezara la función. Estaba leyendo, quitadísima de la pena, un libro de Savater, todo hecho taco, y en el pastito tenía un walkman casi radio con un casette de Café Tacuba. Y pues me acerqué y le hablé y así la conocí.

Wanda compraba religiosamente Arqueología mexicana y ya era docta en todos esos temas. Tampoco le podía faltar Tiempo Libre, y subrayaba todo lo que iba a ver durante el mes, porque era patísima de perro.

Furia divanesca

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Querida Becca,

Me choca me encabrona me repatea que cuando  le cuento a la psicoanalista que aprendí a leer a los cuatro años, que devoraba novelas durante mi infancia, que me gustaba estudiar y aprender muchas cosas; me salga con la misma mamucada. Además yo le estoy haciendo un recuento de mi vida blablabla, por eso voy a psicoanálisis y no a psicoterapia; de ninguna manera mi objetivo es presumir ni creerme superior al resto de la humanidad. Al contrario, reconozco que es patético que mi máximo en la vida haya sido leer y leer, aprender como esponja y que la adrenalina se me subiera a cien con los análisis sintáctico morfológicos que hacíamos en clase de latín y griego.

El caso es que cuando me pregunta: “¿y qué hacías en la pubertad y adolescencia?” – Pues iba a la escuela, empecé a ir a clases de idiomas, leía, iba al cine y al museo con mi amiga Wanda, íbamos al Chopo, etc. – Ah, o sea que te refugiaste en el estudio.

Aacchhhhhhhhhh, se me revuelven las tripas. O sea, sí me sentía sola como ostra y crecí como la mayor inadaptada social y todo eso; pero no significa necesariamente que una cosa excluya la otra. Puedes ser “normal” y sociable y leer y estudiar. Y si yo hubiera tenido más amigos y vida social, no por eso hubiera dejado de leer y aprender e ir a los museos.

Ash, pero bueno, fuera de eso y de su estúpido discurso de que debo ser más emocional y tener sentimientos (¿qué diablos significará para ella “tener sentimientos”, o sea si yo no los tuviera sería una psicópata de manicomio) y buscar la felicidad  y qué bella es la vida y las florecitas y los pajaritos; todo está bien, no le pide nada a la mayoría de los psicoanalistas del defe y hasta he tenido varias revelaciones tremendas en su diván.

Ash, y al rato me toca ir.

Feria universitaria del libro en el pueblo

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Como casi todo en el pueblo, en esta feria hay pura paja, pero buscándole encuentras cosas interesantes. He aquí algunas de mis adquisiciones:

Historia de un muerto explicada por él mismo, de Alejandro Dumas

Dumas, Alejandro: Historia de un muerto explicada por él mismo, Debolsillo.

La definición del arte, de Umberto Eco

Eco, Umberto: La definición del arte. Lo que hoy llamamos arte, ¿ha sido y será siempre arte?, Ediciones Roca.

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Burrin, Philippe: Francia bajo la ocupación nazi, 1940-1944, Paidós historia contemporánea.

Magallanes, de Stefan Zweig

Zweig, Stefan: Magallanes. El hombre y su gesta, Debate.

El halcón peregrino, de Glenway Wescott

Wescott, Glenway: El halcón peregrino. Una historia de amor, Lumen.

Canción de cuna y otros poemas

W. H. Auden:  Canción de cuna y otros poemas, Lumen, ed. bilingüe.

El discípulo, de Paul Bourget

Bourget, Paul: El discípulo, Debate.

Y no costaron más de $60.

Academia de educación artística

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Querida Becca,

ayer fui a la súper academia de artes de mi pueblo a inscribirme al curso de pintura, pero ya se había llenado el grupo. Tendré que esperarme a enero a que empiece el otro ciclo, porque en mi pueblo o de plano no hay dónde estudiar muchas cosas (ej. filosofía, letras, cine, teatro…) o las opciones que sí hay están del nabo, un nivel nauseabundo vomitivo de lo más chafa y patito que te puedas imaginar.  Lo compruebo contundentemente con los pocos  compañeritos de trabajo que salieron de la universidad autónoma del pueblo, que hablan así: “váyamos, fuistes, oístes, tra-é, picza, antonces, pero mas sin embargo, mas sin embargo, mas sin en cambio, harto, igual y…, HAIGA (‘¡haiga!’, ésta es la más popular y la peor de todas, suena tan espantosa, es un insulto al oído y a la elemental inteligencia humana, no lo puedo creer, yo dejé de escuchar esa palabra en la secundaria, y eso porque era la de mi colonia, zona “popular” y decadente, y era entendible que mis compañeritos de escuela hablaran así porque nunca leían ni el ovaciones, sus papás no habían estudiado y hablablan así, apenas si medio comían y blablabla). Y escriben así: (te doy unos poquísimos ejemplos que me parecen más representativos de su horizonte mental de dos centímetros cuadrados): acervo, poyo, a (de haber), registre, acudi, acomode (en pretérito), revicion, credencialisacion, nesecidades, abansado, exibirlo. Los acentos por supuesto que ni los conocen, sería demasiado pedir.

Yo desde la prepa ya no tuve contacto con nadie que hablara o escribiera así, y en la facultad de filosofía menos, ahí todos bien mamucas de redacción impecable. Y si se hubiera colado alguien así, o no hubiera durado porque ningún maestro le hubiera recibido un trabajo que le faltara un acento, y además hubiera sido condenado al ostracismo; o se hubiera salido por no dar una.

Lo que yo veo grave no es que hablen y escriban así, o que no lean ni les guste leer ni echen en falta leer o ver una buena película; sino que los hayan aceptado en la universidad autónoma del pueblo y que hayan terminado y que se hayan titulado! Entonces, según yo, ellos no tienen la culpa de ser unos analfabetas funcionales, sino el nivel educativo de este pueblo que está para llorar.

Continuando con el principio de la entrada, pues ya no pude inscribirme en la cuasiúnica opción para estudiar fotografía en el pueblo, y me entretuve viendo los horarios y materias libres que imparten. Además del sistema escolarizado para niños y adolescentes, hay cursos libres para adultos de cerámica (los cursos, no los adultos), textil, pintura, HISTORIA DEL ARTE, Historia del arte mexicano, teatro, TALLER DE LITERATURA, escultura, grabado. Ya estaba empezando a considerar el inscribirme en alguno de ellos, pues de leerlos dices “guau” qué interesante sería aprender algo de eso, pero que veo los nombres de los “maestros”  y no supe si reír o llorar o morirme del coraje. El de escultura, cerámica e HISTORIA DEL ARTE es un gato asqueroso con cuerpo de ballena que brilla por su ignorancia! 

Y el de literatura…no no no, ni siquiera tengo palabras para describir tal crimen a la humanidad. La presentación del curso dice más o menos así: “El alumno aprenderá teoría literaria y presentará textos propios que irá trabajando a lo largo del curso con la guía crítica del maestro. Podrá escribir poesía y narrativa”. ¿WHATTTTTTTT? Pero si el “maestro” es un pobre monito que no ha leído nada decente en su vida, escribe como para llorar, no conoce acentos ni el uso correcto de signos de puntuación, se cree escritor, o perdón, mejor dicho, POETA que en el aire las compone. En sus “poesías” habla de que los poetas son mesías que todo el mundo deberíamos venerar y agradecer su existencia, pero claro, sufren mucho porque nadie los comprende y todos los demás somos unos pobres idiotas que no alcanzamos a entender su grandeza espiritual y trascendental. Como todo “poeta”, ama sin ser correspondido, ¿a quién o a qué?, ay por favor eso no importa, pero ama, y sufre, y está solo en el mundo, y ni su familia lo acepta porque ¿qué es eso de ser “poeta”? y su pobre alma atormentada tiene que cargar con la cruz del llamado místico de las musas.

-¿Puedo hacer una pregunta? ¿Qué no se requieren muchas cosas para escribir, además de talento, que este pobre evidentemente no tiene? -¿Cosas como qué? -Ay, pues cosas como leer y leer y leer, de preferencia los llamados clásicos: La poética de Aristóteles, a Horacio, en fin, a los griegos y latinos, y de ahí pa’lante, Shakespeare, Dickinson, Dante, no sé, hay tantísimos. Además de novela, cuento, teoría literaria, crítica. Pensar, reflexionar, analizar, interpretar, relacionar, tener redacción y ortografía impecables. Leer historia para entender un poco la vida humana y el contexto de las obras literarias.  “Poeta”- Ay no, qué te pasa, si además no sé ni qué es nada de eso, pero sí sé que no lo necesito, porque tengo la inspiración divina y el sufrimiento del poeta atormentado.

Pero bueno, si quieren ser escritores, ahí está el curso en la súper academia oficial del pueblo.

Import / Export

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Querida Becca,
el domingo fuimos al defe a comprar algunas cosas y en la tarde que vamos a la Cineteca. No nos decidíamos entre Import/Export y Jerichow, pero por cuestiones de horario optamos por la primera y… qué película. Sin palabras. Impactante, horrible, sórdida, cruel, fuerte. O podrían decirse tantas cosas… pero te dejo un comentario atinadísimo que encontré por ahí:
http://www.septimovicio.com/01112007_festival_internacional_de_cine_de_gijon/27112007_import/

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Crónicas vibratorias

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En el gimnasio al que voy (gimnasio entre comillas, porque son máquinas vibratorias que han alimentado horriblemente mi holgazanería, ya que sí funcionan. No he bajado ni un kilo, pero tampoco he subido, y eso que dejé de hacer spinning cinco días a la semana, y además me ha moldeado el cuerpo) hay una encargada-“entrenadora”-da informes-hace la limpieza-y lo que se ofrezca toooodooo el día: de siete de la mañana a nueve de la noche, pues ése es el horario de atención de lunes a viernes, y sábado de nueve a dos. Pero si alguien llega minutos antes del cierre, pues la monita se tiene que esperar a que el cliente termine de hacer su rutina, así que en promedio va saliendo como a las nueve y media o diez de la noche.
Los primeros días, de verla, yo le calculaba 35 o 40 años, porque luce muy mal: está muy gorda (imagínatela anunciándote las mil bondades de las máquinas, que bajas de peso, que adelgazas de volada y blablabla, y ella toda obesa), da la impresión de que lleva dos o tres días sin bañarse, a veces va con la misma ropa que el día anterior y chanclas, no se arregla, es morena y tiene el cutis manchado y deteriorado, en un ojo se le advierte un derrame inminente, no se peina, como que se pone lo primero que encuentra. Eso referente al físico. En cuanto a su ánimo capto una vibra bien fea de cansancio, hastío, fastidio tremendo, totalmente comprensible con esa rutina diaria.
Luego casi me voy de espaldas cuando suelta que tiene 28 años (¡es más joven que yo!), es divorciada, tiene dos hijos, los mantiene sola, su ex esposo le pegaba. ¿A qué horas atiende a sus hijos si nunca puede estar con ellos? Llega casi a medianoche a su casa y todavía le espera el quehacer, comida y demás; y al otro día levántate a las cinco mínimo.
Ay no, Becca, yo nada más la veo y me da la impresión de que en cualquier momento va a sacar la AK 47 y nos mata a todos y luego se suicida. Y no creas, a veces nos atiende más o menos, platica con quien se deje y tiene que poner buena cara a los clientes, pero pues en el fondo tiene un nivel de estrés tremendo y para la miseria que le han de pagar, porque mi pueblo tiene el más bajo nivel de sueldos en todo el país, y a los empleados de changarros no les pagan ni eso.
A mí frecuentemente no me contesta el saludo ni la despedida, y no me atiende inmediatamente, como que se hace la distraída y le tengo que pedir lo que necesito o que me ayude con mis tiempos en la pantallita de la máquina. De pronto me dan ganas de quejarme con los dueños, pero me pongo en su lugar y me imagino cómo será su vida {acaba de pasar la taz guanabi, Becca, ¿así o más plana de las nalgas? con unos jeans pegados y sin bolsas ni costuras en las nalgas o sea que se ve pero de lástima la pobre, pero pasó ella con sus aires de estoy buenísima, jijiji} y las penurias que ha de pasar y lo enajenada y alienada que debe de estar con ese trabajo pero pues qué puede hacer. Imagínate tener que trabajar como ella obligada por la necesidad, y pues me da lástima y compasión y la comprendo y ya no digo nada

El pueblo donde vivo, antídoto para anoréxicas y bulímicas en potencia

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Otra ventaja (según como se mire) es algo que merece entrada aparte y que da para una investigación antropológica-sociológica-filosófica-mercadológica-psicoanálitica-psicológica y anexas:
En mi pueblo de diez casas las gordas en todas sus variantes (gorditas, lonjudas, rellenitas, llenitas, taz, anchas de huesos, corpulentas, gruesas, patas flacas torso ancho, de complexión mediana, ooobesas, mórbidamente obesas, asquerosamente obesas, obscenamente cerdas) son un exitazo sexual. La pongo como ventaja porque yo soy de complexión mediana, todo mundo me dice que estoy bien, pero desde niña me sentí gordísima porque según yo -y lo sostengo y lo sostengo- en el defe yo veía puras chavas delgadísimas. O sea, también había gordas pero nadie las pelaba más que para burlarse y ponerles apodos, de ahi en fuera eran totalmente ignoradas por el sexo opuesto, nunca tenían novio ni pretendientes ni nada parecido (bueno, Becca, esto es una nota al margen porque todo este desmadre merece horas y horas de terapia escritura recuerdos etc.). El caso es que es un hecho que en el defe las que rifan son las flacas, todo acorde con los anuncios de tele y la sofisticación globalizante y el estereotipo de belleza y blablabla. Tú abres cualquier revista puberta y adolescentil y mujeril (tú, eres, veintitantos, vanidades, cosmopolitan) y todas las que ves ahí son flacas, y más hace 15 años cuando yo era adolescente. Ése era el mensaje que yo veía. Porque ahora ya le han querido bajar con discursos de doble moral: siguen las mismas modelos y tallas en revistas y tele, pero te dicen: lo que importa es lo de dentro, que la belleza real, que bájenle a la anorexia y bulimia; pero antes yo veía sólo un discurso.
Y cuando llegué aquí al pueblo, hace algunos años… ¡sopas! Pura pinche gorda en todas sus variantes caminando muy acá, mus sexosas, luciendo las lonjas, con camisetitas y pantalones a la cadera, pero cañón, Becca, así una invasión visual para mis ojos extranjeros. Las lonjas al aire, con aires de soy-súper-buenota en pubertas, adolescentes, universitarias, señoras, todas! Y las ves en la calle con novios hasta guapos. ¡Los chavos afuera de las escuelas dándose besotes bien atascados con las gordas que a veces ni las pueden abarcar con los brazos! Entonces me dije a mí misma: “si hubiera crecido aquí qué complejos ni qué anorexia ni qué bulimia ni qué traumas, al contrario, hubiera sido yo la pura onda, hasta hubiera sido de las “populares” jajajaja, guácala.
En la calle los hombres son bien acosadores, te dicen desde inocentadas hasta guarradas, pero las que se llevan todos los chiflidos y piropos y guarradas siempre son las gordas.
Y lo del estudio antropológico y anexas viene por lo siguiente:
– yo digo: odio a las gordas, guácala, qué no se ven en un espejo. Pero esto es asunto para terapia, seguro viene de mi reflejo, inseguridad y odio amí misma y a nadie le interesa y es un pensamiento condicionado por mi origen dfectuoso y el contexto y blablabla y ya me conoces, Becca. Nivel subjetivo personal parcial neurótico.
– Nivel que se esfuerza por ser objetivo pero sigue siendo superficial: Qué padre que aquí no rifan las flacas porque así se evitan trastornos alimenticios y no se fijan tanto en el físico y qué saludables.
– Peeero he aquí el problema que yo veo: no es que acepten a todo mundo tal y como es, es que aquí las gordas son la pura bomba. Y tengo que agregar un dato importantísimo: en los siglos pasados, a este pueblo llegaron franceses e ingleses que dejaron descendencia y mestizaje, así que hay mujeres guapérrimas según los cánones occidentales: altas, blancas y con un cuerrrpazzzo, delgaditas delgaditas pero con unas caderas, unas nalgas y unas pierrrnasss, Becca, que yo sin ser lesbiana, las veo con la baba de fuera. En el defe difícilmente vi chavas con ese cuerpazo y, cuando las había por la calle, todo mundo volteaba; aquí las ves por todos lados, peeeero casi nadie las pela.
Ahora bien, si es un hecho indiscutible que ahora la sociedad está invadida de mensajes publicitarios occidentalizantes, que si muchos autores “pesadísimos” escriben sobre el poder de los medios, que si la tele nos bombardea, que los anuncios, que el poder de la imagen, que el estereotipo de belleza que nos imponen, que la globalización, que cómo nos manipulan, que la uniformidad del ser humano, que aunque vayas a China ya todos visten igual y se ven igual; que alguien me explique por favor lo que pasa en mi pueblo.
Con esto de la imagen que nos venden sobre la mujer muchos se han rasgado las vestiduras: que los niveles de anorexia y bulimia se han disparado al cielo, que si las modelos de la pasarela son un insulto a la salud, que si en Cibeles o en Milán ya prohibieron las modelos esqueléticas precisamente para mandar un mensaje de viva la salud a la sociedad, que si ya prohibieron la talla cero y doble cero en Argentina, que si en España el gobierno pagó un estudio en todo el país en donde se tomaron medidas a cientos de mujeres reales para homologar las tallas porque se comprobó que las tallas varían terriblemente de una marca a otra y entonces cuando las mujeres nos medimos las prendas en las tiendas y resulta que de una falda somos talla 2 y en otra tienda somos talla 6 entonces nos sentimos como ballenas y dejamos de comer porque estamos al pendiente de la talla y los kilos y las lonjas y todo mundo queremos ser delgadas.
O sea, todo lo anterior, esté bien o mal, ES UN HECHO. ¿Cómo te explicas, Becca, lo que pasa en este pueblo? ¿Acaso no ven tanto la televisión como en las grandes ciudades? ¿No leen las revistas, no ven programas gringos, no están al pendiente de la moda? ¿O sí ven todo eso, pero no lo asimilan como suyo, sino como algo lejanísimo que no les atañe? ¿Todavía están en la primitivez donde lo que atrae sexualmente son las Venus frondosísimas símbolo de la fertilidad? ¿En el fondo los hombres están acomplejados, se sienten poca cosa y entre una chava igualita a las de la tele y una gorda, prefieren a la gorda porque no merecen “algo mejor”? ¿Las gordas aflojan más y mejor que una delgada? ¿Quieren a las gordas para pasar el rato y divertirse y tirárselas porque son más calientes que las flacas? ¿Y las mujeres por qué diablos no se acomplejan al ver las revistas y la tele, por qué no siguen los cánones homogeneizantes occidentales?