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Archivo diario: 4 agosto, 2009

Gorda taz guanabí

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Querida Becca,
Hoy la vi apenas entrar al trabajo; mejor dicho ella me vio desde que yo iba entrando al estacionamiento y, para mi mala suerte, ella estaba con su… Yo no me había dado cuenta, pero al pasar enfrente de ellos sentí sus miradas descaradas conforme yo iba avanzando. Como que ella le dijo: “mira, ahí viene ésa”.
No sé por qué me hace sentir tan mal, no la soporto, es antipática, creída, wannabe de petatiux; pero ¿por qué diablos estoy tan enganchada a ella? ¿Por qué me afecta tanto? Becca, espero que a lo largo de este diario me ayudes a descubrirlo, aunque anticipo que será un proceso doloroso. Pero ya no aguanto más, día con día mi trabajo se ha vuelto insoportable sólo por su presencia, día a día pienso en ella todo el tiempo, hasta la he soñado. Me arreglo y me visto con ella en la cabeza. Quisiera arrastrarla frente a un espejo de cuerpo completo y gritarle: “A ver, en primer lugar lo exterior no es importante, así que bájale al paquetazo que te das. En segundo lugar, sería comprensible (aunque igualmente insoportable) que te creyeras tanto si realmente tuvieras el cuerpazo, el dinero y el estilo que sueñas tener.Pero no tienes ni lo uno ni lo otro:¡Mira lo horrible que eres, estás gorda, tienes cuerpo de taz, no tienes nada de trasero ni caderas, tienes espaldota y hombros de camionero! ¡Y encima no te sabes vestir, en vez de equilibrar tu horrible figura, la acentúas más! ¡¿Por qué diablos te crees tanto, por qué caminas como si fueras la supermodelo si en realidad estás horrible y no tienes el mínimo sentido del estilo?! ¡Ubícate!
Todas las mujeres son hermosas, siempre y cuando nos conozcamos por dentro y por fuera, y logremos armonizar las dos partes. Cuando nos conocemos y logramos tener una buena autoestima, es difícil que dejemos que nuestro cuerpo engorde mórbidamente (lo cual sí implicaría falta de autoestima). Unos kilos de más son normales para las mujeres de carne y hueso que no salimos en las revistas o en las pasarelas, pero lo importante es saber que el físico no es lo primordial y nuestro arreglo exterior debiera estar supeditado y equilibrado a nuestro ser interno.
El cuerpo habla.
Y el cuerpo de V. me dice: “Estoy buenísima, tengo un súper cuerpazo, me creo guapísima, me visto muy bien, tengo mucho dinero, soy superior a todas las demás”. Y entonces yo pienso: “¿Qué?! Estás horrible, tienes como 10 kilos de más, tu cuerpo es un triángulo invertido, te vistes horrible, tu ropa es horrible, no tienes dinero, eres una wannabe de pueblo, tu campo mental es de dos centímetros cuadrados, no lees ni en defensa propia, tienes pésimo gusto en todo, caminas como prostituta, te vacías la botella de perfume pensando que está a la última cuando en realidad tu mal gusto intoxica y asfixia.”
Becca, no sé qué me pasa, te juro que mis juicios acerca de V. son totalmente reales, la mayoría de mis compañeros de trabajo coinciden en que es insoportable, pero no comprendo por qué me afecta tanto.
Te veo en el espejo de mañana.

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