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Archivo mensual: noviembre 2009

El Banquete

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El día de hoy mi Ratita y yo cumplimos cinco años de casados; y casi cuatro de novios, suman ya nueve años juntos, Ratita, qué horror! ¡cómo he aguantado, merezco un monumento! jijiji

Ya en serio, tú sabes todo  esto, pero de todos modos lo escribo, la ocasión lo amerita.

Ratita, tú conoces mi pasado y mi familia. Sabes que crecí sola (y no física ni materialmente), no sola-mal; sola-conmigo-misma, pero sola al fin.

Puedo vivir sin nadie a mi lado, para sobrevivir tuve que ser autónoma y estoy trabajando en reparar los daños de mi pobre mentecita. No necesito falsas compañías ni ruido ni voces ni palabras huecas. Tuve que escucharme.

Pero desde que te conozco, tú has sido mi complemento. Mi compañero. Te miro a los ojos. Me miras a los ojos. Y sonreímos. Y conversamos. Y callamos.

Ya no estoy sola. ¿A que sí sabía que lo estaba?

Ya no estás solo. ¿A que no sabías que lo estabas?

Uno más uno = UNO

 

Y yo que me creía imaginativa…

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Yo que quiero socializar honesta y fraternalmente con mis compañeritos (a quienes no les baila un frijol en la panza, me consta porque ahi me tienen cada mes cambiándoles sus vales y pasándoles crédito del cel), y sus pláticas son (textual):

-Un tío tiene muchísimo dinero, vive en Nueva York y su casa es de tres pisos. Todas las vacaciones me invita, “ven yo te pago tu boleto de viaje redondo y tus gastos, también de tu hija”, pero pus yo no he querido ir… Y otro tío caga dinero, y el amigo de mi hermana gana quinientos mil pesos al mes, se acaba de casar, el vestido lo trajo de París, le costó ciento ochenta mil, se fueron dos meses a Europa, luego a África y terminaron jugando una semana en Las Vegas.

-Pues yo tengo un tío que vive en México {o sea estamos en México, ¿no? Traducción: ciudad de México y zona metropolitana, porque no distinguen Tepito de Ecatepec de cd. Satélite de Cuautitlán Izcalli de Santa Fe. Traducción más precisa (¿?): todo lo que está fuera del pueblo de diez casas hacia el df es México}, no sé dónde exactamente pero es una colonia muy elegante puras casas residenciales, pone un árbolototototote de tres metros, afuera monta un trenecito con muchos regalos. Y otro tío tiene muchas propiedades y bodegas que renta a empresarios, le acaba de regalar dos casas a su hijo de siete años. -Ay, pues el mío a su hija de dos años! -El otro día se fueron a Europa y llevaron ciento cincuenta mil sólo para gastos… -Pues yo  no me compro una Lobo sólo porque me da miedo manejar, que si no…

Mejor me regresé a mi cuchitril

Identidad y otros enigmas

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Pues intercambié el título por el subtítulo del blog, así me gusta más (hasta qué horas lo voy descubriendo). No sé si tendrá consecuencias nefastas en las búsquedas de google (uy sí, como me buscan las multitudes), no creo, porque el dominio sigue igual, pero mis conocimientos tecnológicos no dan para más especulaciones.

Lo malo es que quedó más esquizofrénico de lo que ya estaba, ya no sé si soy Sabandija, Becca, quién es quién, quién escribe, quién responde los comentarios, quién es el destinatario del diario de Becca o ¿de Sabandija?, ¿cómo firmo mis comentarios en otros blogs?

Sabandija me facilita la escritura de este blog, cuyo invaluable, valioso y loable origen fue el de despotricar contra mis compañeritos, contra la taz guanabí perro parado, mis copueblerinos y, en fin, desahogar mi UNO POR CIENTO de lado oscuro, desagradable, amargoso, venenoso, en una palabra, sabandijesco. Necesitaba un lugar para vomitar, descargar mi bipolaridad esquizoide y después suspirar aliviada por haber dejado mi carga diaria, y poder continuar sin obstáculos con mi encantadora personalidad amo-a-la-humanidad-qué-feliz-soy-quiero-ser-mejor-cada-día.

Últimamente este blog ha perdido su toque sabandijesco, qué onda con malditos-los-odio-bola-de-pendejos-muertos-de-hambre-pobre-gorda-asquerosa. Y no está mal, pero me preguntaba si tendría que abrir otros diez blogs para no confundirme más y mantener el orden compulsivo: el de anécdotas inofensivas, el de anécdotas con sentido, el de amo a la humanidad, el de cómo me quiero y me acepto, el de mis lecturas y reflexiones intelectuales trascendentales, el de soy adicta a la tele, el del pasado el Tiempo la Memoria, el de los traumas, el de las fotos venideras, el de cómo es profunda la ropa y Simmel y Eco y el cuerpo y la hermeneutica, el de la historia familiar…

Ay no, mejor me quedo con este, total, que siga siendo de todo y de nada y que siga cumpliendo con su vital, créanme, vital función. Escriba sobre el tema que sea, el título me recordará que se trata de decir lo que siento y lo que soy (?¡), sin miedo. A veces será equis, a veces será de qué pena qué horror de persona soy, y a veces será bonito.

Mi estómago me lo agradecerá.

Algunos de mis programas de tele favoritos (recientes):

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Esto de las listas es muy fructífero, puede aplicarse a cualquier tema. También es una de mil partes

BOSTON LEGAL Mi gigi dice “ash, ¿por qué no estudié derecho?”

THE SHIELD Policías y ladrones de a deveras. Sórdido. Humano. Y mi novio Vic todo machote y bulldog…tómame soy tuya como y donde quieras

DIRT Sórdido. Medios-Dinero-Poder.

DAMAGES Otra de crímenes, poder, dinero, ley que no justicia. Actuación magistral de Glenn Close. Patty Hewes (su personaje) diciendo: yo nunca pierdo.

GLEE Don’t stop believing. Personajes marginales. Decadente y BELLA ¡a la vez!

THE TUDORS Brillante, producción espectacular. Sangre y poder, con mi novio Jonathan Rhys-Meyers. Escena: Enrique VIII, presidiendo una solitaria y enorme mesa, devora, engulle, ataca usando las manos un platillo, mientras observa la cámara con una mirada de placer, desafío, voracidad, LA VIDA

La ley y el orden Crímenes, sangre, juicios

La ley y el orden UVE Violaciones y homicidios horrendos

Cuéntame cómo pasó Dios nos libre de una dictadura, oficial

Hung Debería haber una escuela de gigolós para hacernos felices

Project runway Moda, ropa, ropa, ropa!

Raising de bar Más abogados

The mentalist Crímenes, psicología y psiquiatría

In treatment Yo quiero una consulta con mi novio Gabriel Byrne

So you think you can dance? Podría pasar horas viendo las rutinas de baile de estos malditos que parecen de chicle y que las preparan en ¡cinco horas y media! Ah, y la presentadora Cat Deely es otra que me despierta deseos lesbianescos

Rescue me Un bombero decadente

Life Otra de detectives, con mi novio Damian Lewis

Sin tetas no hay paraíso (la original colombiana)  A ver si los televisos aprenden a hacer un culebrón así, y eso que no es brasileña

The matchmaker Por eso no soy millonaria…

The big bang theory

Drop dead diva

Propósitos (nada que ver con las fechas próximas que para mí siempre han pasado sin pena ni gloria) Primera de mil partes

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No tomarme tan en serio (uuuuy, lo veo imposible; además, si lo hiciera, este blog no tendría razón de ser y desaparecería, y qué desgracia, digo, qué tragedia sin parangón)

Alivianarme (parecido con el anterior, pero no es igual)

Disfrutar mi presente (no manches, dije propósitos, no sueños guajiros)

Sonreír (iba a poner “más a menudo”, pero sería inexacto, debo dejarlo en “sonreír” simplemente)

Tomar fotos cuyo objetivo sea mostrar cuán peculiar, bonito, idílico, divertido, memorable, invaluable, agradable y todo lo que termine en -ble es mi entorno y mi modo de verlo, claro.

Madurar (no sé bien qué significa, pero debe encontrarse en cualquier lista de propósitos)

Poner un poco (hasta aquí vamos bien) de orden en el chiquero de mi casa, mi coche, mi clóset, mi escritorio laboril y sí, también en mi vida (no, aquí ya chafeó)

Aceptar que mi vida no tiene orden, aunque por fuera parezca que sí. Aceptar que a lo mejor no tengo por qué casar ambas partes. Lo único malo es que NADIE, NADIE puede entrar a mi casa así de hola, he llegado, jojojo. Primero deben darme dos semanas para dedicarme frenéticamente tiempo completo a ordenar y quitar el polvo. ———oh oh oh se me está ocurriendo algo que no sabía que sabía: confieso que yo no tengo mayores problemas con la falta de orden y las apariencias y lo que puede haber detrás, el problema lo tienen los demás que no tengo idea cómo diablos me ven o luzco, que siempre exclaman ¡pero te ves tan seria, tan ordenada, tan propia y blablabla! Ellos se desmayarían de entrar a mi casa de la  impresión que se han forjado de mí, yo capto eso y es lo que me incomoda. No, señores, soy seria pero también me río, me trauma mi aspecto pero también soy un desmadre puertas adentro, soy muy civilizada (ejem, reprimida) pero estuve en el equipo de box de la universidad, puedo golpear  a puñetazos y patadas (nunca tuve la oportunidad, sniff, por eso necesité ring) nada-de-mamadas-de-jaloncitos-y-rasguños yo más bien me imagino rompiendo una botella y órale y puedo decir groserías peor que un carretonero, me gusta ir a la ópera pero en mi ipod hay cumbias pipipipipipipiiiiiii (más o menos así va el gritito ya todo un clásico, ¿no?)

Dejar de escuchar una canción ad nauseam cual si fuera un mantra (mi ratita dixit) (En la última hora y media ha sido Prendedor, con Cecilia Toussaint, y todavía no me canso)

Hablando de ventajas…

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En algún periódico leí lo siguiente: la ventaja de twitter es que tienes tu muro en donde puedes poner lo que quieras y no hay necesidad de que la comunicación sea recíproca.” ¿O sea, cómo? Puso “ven-ta-ja”, no “característica”. Pero no nos rasguemos las vestiduras con lo de la ventaja, ¿me perdí alguna innovación en el mugroso diagramita de la comunicación que me enseñaban en la primaria?

Desvaríos

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Querido diario,

A principios del mes fuimos a cu a ver las ofrendas. Tomé algunas fotos con la cámara viejita, cuyos rollos ya no venden en ningún lado, maldita tecnología. Siempre me gusta visitar el campus,  la biblioteca central es bellísima, ahora no puedo creer que me la haya vivido ahí durante años, en la sala principal de la planta baja, con las islas de fondo a través de los cristales.

Pero volviendo a las ofrendas, no hubo alguna que me gustara de forma especial, la de no sé qué facultad tenía horrendas faltas de ortografía del tipo haver y velleza. Y luego me dieron ganas de ir al baño y no había otros más que los de la Central, pero en la entrada nos negaron el paso a todos los visitantes, tuve que ir a la gasolinera en av. Universidad. Lo que estuvo fantástico fue la comida. Había muchos puestos, de tamales normales y vegetarianos, garnachas, huaraches gigantes, atole, esquites (riquísimos), elotes, tortas, crepas, chicharrones, pastelillos, café (ash, de acordarme ya me dio un hambre…). En todos había filas kilométricas, las multitudes hambrientas abundaban, y yo me tardé años en decidirme qué tragar en medio de tantas opciones.

El caso es que me formé en la fila de un puesto tamalesco, y cuando ya me iba a tocar, la monita de atrás se me adelantó (yo tan sope nunca protesto ni proporciono codazos a diestra y siniestra). Me limité a pensar consoladoramente: “ha de ser del pueblo de diez casas, con semejante educación. Qué ganas de ganar en estupideces como meterse en la fila, démosle chance”. Esperé pacientemente a que la despacharan: ¿de qué sabores tiene?, ¿y el atole, de qué es?, ¿cuánto cuestan? “ash, encima una muerta de hambre, qué es eso de preguntar cuánto cuesta un tamal antes de pedirlo”. Medio la miraba de lado, de reojo y de la cintura para abajo, zapateando mentalmente la punta del pie, cuando de pronto algo me llamó la atención, tal vez su voz… y que voy advirtiendo que conozco a la monita, la miro ya con atención, analizo su vestimenta, tiene la misma jeta aunque con monumental papada, ya está francamente gorda y deforme, y la acompaña el mismo monito de hace años, de cuando entró a la carrera…

Fue raro verla de nuevo, después de tantos años. Somos de la misma generación de filosofía, pero después del primer año nos dejamos de ver porque yo preferí las clases vespertinas y concernientes a literatura, antropología, estética; y ella se consagró a la filosofía política. Por cierto, un día, para despejarme, merodeé en la sección de la biblio donde están las tesis, fisgoneé la suya de licenciatura (ella se tituló en chinga, sin problema alguno) y debo reconocer que era una chingonería (para continuar con el adjetivo tan útil y acomodaticio). Era un mamotreto, no recuerdo cuál era el tema exacto de filosofía política que abordaba, pero ponía: para llegar a x recordemos que Habermas dice…y venía un capítulo enorme completo explicando perfectamente a Habermas, y así con Benjamín, Adorno, Horkheimer (bueno, toda la escuela de Frankfurt), Apel, Rorty, Marx por supuesto, y anexas,  y así, para al final exponer su tema magistralmente. Sobra decir que me deprimí horrible cuando la hojeé.

Volviendo a la monita, fue como verme en un espejo, de ahora y de antes simultáneamente. ¿Los resultados? No lo sé. ¿En dónde nos encontramos actualmente? ¿Habremos logrado nuestros sueños, metas? ¿Estamos donde pensábamos que íbamos a estar hace cinco, diez años? Yo definitivamente no, pero entre tanta queja sabandijesca mi vida me gusta, aunque usted no lo crea, digo, estoy consciente de que me va muy bien, aunque mi sabandija lo vea todo negro (aunque eso de decir “me va bien” siempre implica bien en relación a algo, o sea que requiere de una comparación con los demás, y si necesito mirar en derredor es que ya no estoy tan a gusto conmigo misma y por eso necesito referencias y… ash). Lo que pasa es que mi estado perenne y natural es que nunca me guste nada, y años después volteo y me digo: pero si entonces era feliz, y no lo sabía…

Pero no hablemos de mí, que las cosas hablan por sí solas. O sí hablemos, pero a través de la monita y los recuerdos. Me acuerdo que en ese primer año ella y compañía me invitaron a un círculo de estudio, sobre filosofía política, claro. Acepté con entusiasmo de novata e ingenuidad sin fin y avidez de conocimiento. Reconozco que eran unos doctos en la materia, había monitos de otros años y de otras carreras, y habían leído todo lo leíble al respecto. Y yo apenas era un renacuajo cuyas lecturas habían sido de todo menos de política. Alguna vez uno, precisamente de políticas, creo, de plano dijo: “pues a mí me dijeron que esto era un círculo y en un círculo todos somos iguales y todos aprendemos de todos y todos deben participar”, y me miró fijamente. Gulp. Sorry por no tener nada que aportar al conocimiento universal.

Pero bueno, fue el único con tolerancia cero, y no duró mucho, porque era miembro del ¡partido comunista! (qué impacto que existiera o exista algo así todavía, al menos en nombre) y lo mandaron a Francia o Inglaterra a un curso para continuar su formación rojilla y salvar al mundo. Alguien me pasó el chisme que eso del partido era su modus vivendi, y además de vivir de su afiliación, ya había ido a Rusia, Alemania y anexas, en misiones de preparación intelectual súper acá. ¿Hay algo más deprimente que enterarte de algo así? Qué año tan raro fue ese mi primer año de facultad. Sí, el monito cuyo nombre no recuerdo ni quiero hacerlo, sabía a montones, y era una enciclopedia andante, y tenía “experiencia política” y blablabla, pero por lo visto no le sirvió de nada, al menos de nada de lo que él decía buscar. No lo he vuelto a ver ni a saber de él, pero ciertamente el mundo no ha sido salvado por él ni por nadie, de hecho está mucho peor, y sus fantasías mesiánicas (del monito, que no del mundo, espero) y la igualdad y libertad y fraternidad pues quién sabe qué son y a quién diablos le interesa.

Afortunadamente recapacité pronto, la onda mesiánica en su faceta bienbienbienbienintencionada, definitivamente no es lo mío, y me salí. Aprendí mucho, y no sólo de teoría política, aprendí de ellos, gracias mil; prácticamente todos, menos el rojillo profesional, eran buenas personas y practicaban los valores que pregonaban: compartían el pan, el vino, el conocimiento, pensamiento crítico, etc., pero esos rollos siempre me han dado desconfianza. ¿Y era yo la ingenua?

Ya estoy desvariando nuevamente. La monita tamalesca conoció ahí al monito que la acompañaba, se enamoraron perdidamente, y al parecer continúan juntos. Era una relación medio extraña, como que ella era castrante, no lo soltaba a sol ni a sombra, no permitía que hablara con otra mujer ni mucho menos que viera a nadie más, y él se sometía mansamente. Recuerdo que me miraba con ojos de odio infinito como si se lo fuera a quitar, nada que ver…

Otra onda que ella tenía, acorde con el mesianismo, era, claro, ¡el feminismo! La sociedad odia a las mujeres y nos convierte en meros objetos sexuales, nos domina con el consumismo y con las portadas de revistas y con la talla cero y blablabla. Todo es una conspiración maldita contra nosotras, pobres. Entonces, el diablo mismo encarna en la moda, el maquillaje, la delgadez, el coqueteo y las posesiones materiales. Veo que sigue con lo mismo, porque como ya dije, advertí que tiene como veinte kilos de más, cara lavada, vestida con dejadez absoluta, pero no, no es cualquier dejadez, es la que dice: ve cuán profunda, intelectual, librepensadora y crítica soy, que no me importa nada mi apariencia. Y todas las que nos preocupamos por el aspecto somos unas taradas enajenadas víctimas de la conspiración capitalista feminicida. Bueno, sí, ¿y?

Y ya, eso fue lo que pasó. Repito, fue raro. Me vinieron recuerdos que ya ni sabía que tenía.