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Archivo mensual: junio 2010

Nada que postiar

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Pues sí, los veinte mil escritos que tengo no acaban de cuajar y no me hallo, la inspiración se fue para el otro blog que a  unas cuantas entradas ya tiene un éxito bárbaro (oigan, qué pinche morbosa es la gente, no mamar, se pasa…ya entiendo el éxito de Laura en américa y anexas), así que mejor me puse a vaciar fotos de mi cel:

El otro día compré un boing en la calle (¿ya no los venden en las tienditas, o sí?). Recuerdos memorables de mis épocas en la primaria. Ahora el triangulito viene ligeramente más pequeño.

Una estúpida casa con estúpidos arbolitos y plantitas.

Un cielo enojao

Me invitaron a ritos satánicos en inglés, no mamar. Fueron al trabajo y preguntaron ¿quien habla inglés? (sí, aquí es pinche novedad un idioma más) y el pendejo del secretario, sin preguntar ni nada, que me manda llamar y ya no me los puedo quitar de encima: me regalan libritos en inglés, me sermonean, me dan folletitos, me hablan y visitan al trabajo… También me enteré de que son los únicos en el mundo que enseñan masivamente la lengua de señas, para captar a la población sorda…

La veladora no milagrosa del mundial…Shiale, qué partido tan deprimente

Los monitos de la mesa de atrás mantuvieron el ánimo hasta el último momento, cantaban un gran repertorio, gritaban, echaban porras. Qué gran lección de fidelidad y optimismo…

Un pie y un papelito misterioso

Un estúpido servilletero

Un estúpido servilletero y unos estúpidos lentes

Una infantiloide mano

Un estúpido smoothie (o  un estúpido vaso y un estúpido popote)

Otra estúpida foto

Otra más

O sea, es obvio que Ratita y yo no tenemos ya nada de qué platicar, jiji, porque en el café me pongo a sacar fotos estúpidas en vez de concentrarme en nuestra grata mutua compañía.

Un vaso de agua nunca antes visto (Y aquí me acuerdo de los pobres nazis ortográficos que ni sabían corregir: “es un vaso con agua…”) No, tarados, es un vaso de agua, a ver si aprenden

Bellas artes, desde un coche en movimiento

Una estúpida mancha que parece vomitada, así tuve que andar todo el día, maldita sea

Mi gran acto de rebeldía: usar calcetines diferentes, cuidando que nadie se dé cuenta, claro. Pero ahora sí me falló, porque para la sesión de meditación budista a la que empecé a ir la semana pasada, hay que quitarse los zapatos. Ni modo

Estoy aburrida

Próxima parada: Villa Ocaranza

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Trastorno Grado
Paranoide MODERADO
Esquizoide ALTO
Esquizotipico MODERADO
Histrionico MODERADO
Antisocial BAJO
Narcisista MODERADO
Limite MODERADO
Obsesivo MODERADO
Dependiente BAJO
Evitador ALTO

Test de trastorno de la personalidad

Nomás para comprobar que los test psicológicos no sirven.

O para comprobar que es bien fácil engañar a los test psicológicos.

O para dejar constancia de que aunque es la una de la mañana y no acabo de empezar siquiera lo que tengo que hacer (y que ya van quince días que duermo de 4 a 8 de la mañana y contando), en vez de apurarme, me pongo a resolver test reveladores.

Y para dejar constancia de que cada vez temo menos al ridículo, la vulnerabilidad y la triste realidad.

..

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El librero-escritorio desde el que escribo está frente a una ventana sin cortinas (como la mayoría de las ventanas de mi casa). Así que escribo, en la madrugada, con el cielo de techo y sus estrellas y la luna que en el pueblo todavía pueden apreciarse. No tengo casas junto a la mía, así que el panorama se extiende hasta la próxima cuadra, y justo enfrente, a lo lejos, puedo ver una casa tipo de muñecas: dos (¿o tres?) pisos, cuatro ventanales, techo de dos aguas. No está tan lejos como para no apreciar cuando prenden alguna luz, y se distinguen los muebles, las sombras, el resplandor de la tele, la cocina. Porque todos los cuartos, parece, que dan a una respectiva ventana, y puedo verlos como las cajitas de cristal que venden donde puedes ver todas las cámaras de los hormigueros.  Ahora el monito bajó a la cocina y trajinó un poco, apagó la luz y segundos después se prende la luz de la habitacion, arriba, y luego la tele.

No me distrae, basta alzar los ojos del monitor para fisgonear un poco. Basta perder la mirada para encontrar la maldita palabra o para digerir la frase que acabo de leer y me encuentro con la casita de juguete.

Es obvio que no tengo nada de qué escribir la madrugada de hoy, y eso que no tengo sueño todavía. Apenas son las dos de la mañana. Es que neta que parece casita de los libros de cuentos infantiles, con todo y su arbolito a la puerta y toda la cosa.

No me importa que yo también pueda ser vista desde allá. Creo que seguiré sin poner cortinas.

Demonio

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El demonio regresó después de irse por muchos días. Me sentía huérfana de hija, resignada a hacerme a la idea de que había sido atropellada, asesinada y no sé qué más (chin, ahora que la acaban de esterilizar). Pero volvió sana y salva, sin una mota de mugre. Seguro cuando se asomó a la calle la raptaron y la llevaron a otra morada vecina. Ahora ya no sale de los confines de la casa.

Lástima, lo traviesa no se le quitó para nada, a pesar de su carita de no rompo un plato.

Más sobre Trabajando un día particular

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Hace mucho pero mucho tiempo vi una película. No recuerdo su nombre, pero era española. No desarrollaba una trama, era como teatral el asunto. Eran unos ex esposos. Ella era actriz. Él la espera en su camerino para hablar, después de muchos años de haberse divorciado y no verse. Y toda la película es su diálogo en el camerino. Y a través de sus palabras te enteras de todo: él se divorció porque se enamoró de una joven, y fracasó y ha estado solo muy solo. Y ella sufrió su abandono y tampoco encontró a nadie y blablablá. Hablan y hablan y tratan de encontrar qué diablos les pasó y por qué y cómo.

Y hablan del amor, del sexo, de la vida, de la soledad.

Y se dan cuenta de que nunca se conocieron, que todo era una fachada y ni siquiera ellos mismos lo sabían. Se dieron cuenta de que siempre tuvieron miedo. Descubrieron con horror que todo, empezando por nacer, fue malentendido tras malentendido. Que sus decisiones no fueron suyas, que no eran ellos, que sí pero no.

Que no se conocieron, que no se amaron, que pudieron haberse amado hasta la muerte, pero el miedo se los impidió.

Que habían sido el uno para el otro, y por mil cosas no lo pudieron ver.
Y, en el punto más intenso, él se pone a gritar con gran dolor y coraje, haciendo cimbrar las paredes del lugarcito:

!Nos han estafao! !Nos han estafao!!!!!!!!!! !Nos han estafao!!!!!!!!!!

Horrible.

Nunca se me ha olvidado.

De hecho, cuando la vi  ni le entendí porque todavía era puberta. Entendía las palabras, entendía la desesperación, sabía de lo que hablaban, pero no comprendía. No podía comprender, por la falta de experiencia y blablablá, porque todavía ni tenía novio y estaba plenamente convencida de que no quería casarme nunca de los nuncas y para acabar pronto todo el mundo adulto me era totalmente ajeno.

Pero se me quedó profundamente grabado. Y ahora la recuerdo más que nunca, supongo que porque ahora ya puedo comprender. Cuando tienes sexo comprendes así de golpe mil cosas de la vida, cuando te casas zaz otras mil, cuando te divorcias supongo que zaz otras mil, cuando tu padre muere zaz otras mil así de golpe, en cuanto nace un hijo -Martin Amis lo dice y le creo- en ese mismo instante zaz otras mil.

Ya sé que siempre que haces el amor o que miras a los ojos a alguien o que vas de la mano con alguien o que hablas con alguien, está el discurso de Mussolini de fondo, el de Stalin, el de Hitler, el del Papa, el de los simpsons, los pitufos, bob esponja y todos los que se me olviden.

¿Cómo encontrar tu margen de acción? ¿Cómo saber si la pregunta es “me han estafao” o “he sido estafao” o “me he dejado estafar” o “ni siquiera sé que me han estafao”?

No estoy peleada con la existencia del discurso, de LOS discursos de fondo.

Es sólo que quiero seguir siempre dibujando ventanas en las paredes, todas las ventanas que necesite, en vez de hacerlas retumbar a gritos a destiempo.

Gaga, Vogue, Diversidad, Diseño, Mate, Kitty

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Acabo de conocer a Monsieur Noir en una reunión muy agradable con varias personas conmovedoras.

Conmovedoras.

Me pregunto dónde y cómo estaba yo hace diez años. No.

Me conmueve lo genuino, lo auténtico (el talento), el criterio, la alegría, el entusiasmo.

Bromeamos con que  nos íbamos a tomar foto con él y pedir autógrafo para presumirlos dentro de unos años. No lo hicimos. No importa. Lo conocí. Es una palabra muy grande, pero sí, lo conocí. Me dolió la quijada de sonreír tanto al escucharlo y verlo, es algo que no puedes evitar.

Momentos como estos, encuentros como estos, son los que me reconcilian con la vida.

No es por la juventud que yo no tuve ni quise tener, no es por la inteligencia que no tengo, no es por el talento que no poseo, no es por la alegría que sólo logro atisbar, no es por las palabras que no fluyen sino que entran. No importa, rozar todo eso me conmueve, es la parte que me toca, es mi forma de participar.

Y también está Laura, de este lado de la pantalla. Y Fer -pinche Fer, me debes la ida a las luchas-. Y las de la clase de foto. Y Lalo. Y Artemio. Y Salomón.

Me falta tiempo, me falta espacio.

Es tarde, ya tengo sueño.

Un día particular

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Teatro El Milagro

Me gusta ir al teatro. Lástima que como estoy lejos de la civilización no puedo ir a todas las obras que quisiera.

El tiempo que no tengo y mi fracaso total ante la tecnología, los aproveché para cambiar la plantilla del blog. Y es que con la otra nunca pude cambiarle la foto de la cabecera, y el paisaje de esta nueva plantilla me gusta mucho. Además se nota mejor la leyendita del subtítulo, que es lo que me interesaba. Porque el  otro día fui al teatro más bonito del df (mi gurú Sergio Zurita dixit) a ver Zoot suit. Hermosa. Me urgía verla porque sólo duró dos meses. No entiendo por qué la compañía nacional de teatro invierte tanto tiempo y dinero y talento (por ejemplo, trajo al mismísimo Luis Valdez que no debe cobrar cualquier madre) para temporadas tan cortas. Hace meses me perdí la maravilla de Edipo en Colón porque duró tan sólo dos semanas, ¡dos semanas!

El caso es que Zoot suit fue toda una experiencia y uno de los diálogos del personaje principal, Henry Reyna, es el que puse en la cabecera:

“Siempre he tenido la sensación de que hay una gran fiesta a la que estoy invitado pero no sé cómo llegar… Y daría lo que fuera con tal de saberlo” Más o menos dice así. Y otros pasajes así y más conmovedores.

Otra que pude ver y también me gustó fue Oleanna. Horrible. Terminé llorando, igual que el actor Juan Manuel Bernal, qué sorpresa que no sea solamente un actor de telenovelas. Sobre la imposibilidad de la comunicación, los malentendidos, la doble moral gringa, la perversión del lenguaje…

(Por cierto, mientras esperábamos a que empezara la obra, ya en nuestros lugares, di un salto cuántico en mi vida, así nomás, sucedió.)

Y otra que vi fue Trabajando un día particular. Gran gran puesta en escena. Los actores (Daniel G. Cacho y la otra monita que no sé cómo se llama), ellos mismos se dirigen. El escenario eran paredes negras y ellos llegan y conviven con todos los que estamos esperando. Y al llegar la hora, nos dijo Daniel: “pues ya, a darle”. Y mientras nos sentamos, ellos empiezan a cambiarse allí delante de nosotros, mientras siguen platicando con todos. Y en la obra, de pronto dicen “¿tienes un gis” y el otro se lo da y dibujan lo que necesiten en las paredes y en el piso. Ellos ponen la música o hacen los ruidos de un coche, de un timbre, de un teléfono sonando. Y cuando termina la obra, voltean  y nos dicen “ya, se acabó”. Y empiezan a cambiarse de nuevo.

La historia está re triste, para variar: sobre las relaciones humanas, el amor, la amistad, la guerra, el totalitarismo, la soledad. El miedo, el miedo, el miedo de vivir en una sociedad facista, que se me hace tan pero tan familiar, sólo que ahora es más sutil el asunto.

Aquí pintando la ventana para asomarse a la calle.

Aquí el teléfono y el saco.

Aquí Rosamunda en su jaula y el anaquel de las especias.

Aquí la cabecera de la cama, el reloj, el librero.

Aquí Daniel G. Cacho posando junto a un cuadro valiosísimo hecho de botones. Antes, durante y después de la obra pude constatar que es una persona maravillosa, talentosa, sencilla, tímida, amable, etc etc etc. Y me gustó bastante, además tiene un aire rusinsky que mmhhhhh.

Aquí la monita actriz

Aquí una estúpida calle  y un estúpido sol saliendo después de la lluvia  para desaparecer diez minutos después.

-es usted tan amable, que me confunde…

-oye, cuando puedas acuérdate de mí…

-qué triste amigo que me elegí…

-el orden es la virtud del mediocre -pues entonces yo soy un genio, jajaja (ups, mi diálogo)

como si la soledad fuera una riqueza…

-siempre acabamos amoldándonos a la mentalidad de los demás.

-y más ahora que ya se inventó el cierre, los botones tienen que servir para algo…

oiga, usted a qué le tiene tanto miedo si está tan segura de sus ideas…

Y hacen el amor con un discurso de Mussolini de fondo…