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Archivo mensual: julio 2010

Un mundo nos vigila

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Yo también prefería ver lo que pasaba en las butacas, y no sólo lo del escenario.

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Lo que me encanta de las reuniones familiares, son comentarios como éste: “pero qué gorda que está fulanita, qué horror. -La última vez que la vimos ya estaba gorda, pero ahora de plano está que se desparrama…” mientras la fulanita en cuestión se pavonea alegremente y saluda con singular alegría y presume de la enésima dieta exitosa que está llevando.

No me malinterpreten, amo a mi familia, son gente entrañable y complicada, como debe ser, pero en las reuniones, proporcionan hartos momentos kodak como el que cito. Y por eso voy.

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QUIERO…

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aprender a usar metáforas y de paso convertirme en una, a ver si así soy interesante.

Descubriendo que no soy nada romántica (al menos no como todomundo)

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El otro día visitamos a fulanito de tal, de hecho pasamos la noche ahí, y su cuarto estaba lleno de esto. Letreritos de su novia hechos a mano, cosidos, dibujados con puntitos (hueeeeeeva), globitos, monitos y un largo etcétera.

¿Así o más cursi?

Yo nunca he hecho algo así. Nunca, y por nadie. No para mi familia, no para ningún novio, no para Ratita, no para ningún amigo, no para ningún maestro, no para ningún compañerito, no para nadie.

Sí he regalado cosas, pero compradas y la mayoría en fecha u ocasiones obligadas. Puedo contar con los dedos de una mano las veces en que he regalado algo -comprado- por el placer de dar y manifestar un sentimiento.

Mi nula imaginación y mis inexistentes habilidades manuales no me dan para confeccionar nada parecido a lo de las fotos.

Es que, imagínense, ¿qué pasa por la mente de una persona para que decida “oh, voy a hacer un dibujito de-pun-ti-tos para mi amorcito por las próximas dos horas. Y ahora voy a coserle un letrerito por las próximas dos horas, y ahora le haré…” Ay noo maaameeessss. Qué hueva. Digo, no es que yo tenga muchas cosas importantes que hacer, pero de hacer un detallito cuya ÚNICA finalidad sea demostrar mi amorts a hacer cualquier otra cosa (echarme a ver la tele, lavar el baño con un cepillo de dientes, regar mis plantitas, ir al centro budista a dizque meditar, hacer una lista de las cosas que tengo que hacer), pues la neta prefiero cualquier otra cosa. O prefiero no hacer nada, la pura verdad.

Pero la neta la neta la neta, de no haber visto semejantes artefactos, a mí ni siquiera se me había ocurrido hacer algo parecido, a ese grado llega mi falta de romanticismo, qué pena.

Quiero a mucha gente al grado de que me conmueven hasta las lágrimas, pero simplemente no soy de esas personas a quienes el entusiasmo lleva a semejantes manifestaciones físicas del amorts, así nomás porque sí.

Ahora que, si yo soy la destinataria del regalo, entonces sí puedo valorar en toda su dimensión la maravilla de que alguien perdió -digo, invirtió- tiempo, imaginación, esfuerzo y cariño solamente pensando en mí, y atesoro el regalo por toda la eternidad y la personita se gana un lugar en mi corazoncito de aquí al fin del mundo.

Ahora que lo pienso, soy mala persona, mala amiga, mala pareja. ¿Porque no se me ocurre hacer regalitos?

Pues sí, por eso.

¿Sólo pienso en mí?

De la lista interminable de cosas de este mundo que no entiendo:

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Comparar precios en toooooodas las librerías para ver en cuál de ellas está más barato equis libro. Clásico que todos mis compañeritos y amiguis de la facultad lo hacían “no, pus la ética de Spinoza  en trotta en Gandhi cuesta tanto (con pesos y centavos), en el fondo tanto, en el sótano tanto, en el parnaso tanto, en la  parroquial tanto, en el péndulo tanto, no, pero en la gandhi de quevedo tanto, pero en la de las lomas tanto y hay un montón porque en las lomas nadie compra esos libros, así que iré a las lomas a comprarlo” con una sonrisota triunfal, presumiendo su enorme astucia.

Qué pinche memoria tan prodigiosa tienen ¿no?

¿Y cuál es el promedio de los mentados descuentos? Unos cuantos pesos de diferencia, lo cual resulta todavía más ridículo si tomamos en cuenta lo que tuvieron que gastar en realizar el tour por toda la ciudad.

O sea, de verdad, explíquenme por el amor de dios, si de lo que se trata es de ahorrar una lana ¿cómo es que se gastan pasajes de metro y camiones o gasolina o suelas de zapato en peregrinar por todas las librerías? ¿Qué no sale al revés y gastan más de lo que pretenden ahorrar? No, y eso por no hablar del tiempo que invirtieron, que si nos ponemos mamertos (ejem, más), yo les preguntaría ¿y qué es más valioso: el tiempo o los pinches pesos que pretenden ahorrarse? Neta, no entiendo.

Y siempre lo hacían y lo siguen haciendo y además era de los temas más emocionantes que tenían bajo la manga, experimentaban casi el orgasmo cuando te hablaban de sus visitas a las librerías y sabían de memoria todos los precios en cada una. Eso sí que me parece friqui.

Una palabra (bueno, dos):

No ma-men

En todo caso habría que buscar en librerías de viejo o en el callejón de minería o en tianguis o en balderas y así, pero ahí es de ir a ver qué te encuentras (emoción de verdad, ¡yujuuuuuu!, ajá), y sí hay baratos y joyitas y ediciones agotadas y así, es cuestión de esperar, dejar que el libro te encuentre y blablablá.

Y ya.

¡Ya regresé!! (creo)

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Hay una persona en el trabajo. Como tod@s, tiene sus virtudes y defectos jojo, y no es ni por completo buena ni por completo mala. Pero lo que sí predomina en ella es su mala vibra. Y no lo digo yo solamente, lo dice la mayoría de los que trabajamos ahí, además de que después de convivir con ella por más de dos años, no es un juicio apresurado.

Se cree, y lo grita a los cuatro vientos a la menor provocación, mejor que todos nosotros: más culta, ella lee y nosotros no, se cree “mujer de mundo” (¿?), se cree que “tiene dinero”, y lo único que hace con ello es revelar su miserable escala de valores y sus complejos, porque el dinero no es una cualidad en sí, y además la pobre está más muerta de hambre que cualquiera, anda pidiendo dinero prestado, pero vocifera: “en sears esto, en sears lo otro, en Liverpool esto, en Liverpool lo otro”, como si esas tiendas fueran lo máximo y como si ir ahí fuera lo máximo también. Pobre.

Alguien comenta el puto frío que hace en invierno en el pueblo y ella: “no, yo por eso me compré un cobertor eléctrico EN SEARSSSSSSS y blablabla” o “me compré un calefactor en liiiiveeeerpuuuuul” o ” me compré ropa térmica en seeeeaaaarsssss” y así. O le dicen: “oye tu abrigo se ve bien calientito” y ella “ay sí, me lo compré en ya-saben-dónde y me costó tanto” ay no mames, qué no sabe que es de pésimo gusto hablar de precios, o sea weeeeeeeee, que no mame. EL otro día estaban hablando de dietas (ja, pobres gordas, no tienen otro tema, siempre están a dieta pero yo diría que a dieta de engorda porque nomás no se ven resultados) y ella que se mete sin que la llamen (otra de sus grandes cualidades) sólo para decir “no, pues yo por eso me compré una vaporera super acá en-ya-saben-dónde que funciona así y asá”

Un asco.

Es un horror hablar con ella o escucharla, porque de diez palabras, cinco son groserías. Sus frases siempre son así: “está de la chingada, pobres pendejos, imbéciles, hijo de su puta madre, puuuutaaaa, pinches ojetes, o sea no mames, un madral de” y así.

Y en sí (¿y en no?) las groserías no son el problema, sino la infinita carga de odio, veneno, resentimiento, rencor y anexas que hasta sientes cosita. No importa de qué hables, puede ser sobre la plantita que está allá afuera, sobre el descabezado de ayer, sobre la temperatura del té, todo le despierta odio y sus frases salen llenas de rencor infinito.

Por supuesto ella siempre tiene la razón en cualquiera que sea el tema de lo que estemos hablando, aunque no sepa absolutamente nada, pero lo dice con una pinche seguridad, con una prepotencia y con su dosis de groserías, que no hay nada que decir.

Y básicamente su postura ante el mundo es: “todos ustedes son unos pendejos y yo no. Yo tengo dinero y ustedes no. Yo soy culta y ustedes no. Yo sí pienso y ustedes no. Yo tengo la razón en todo y ustedes no”. Y yo no tendría problema alguno, si todo lo anterior fuera cierto, pero da la pequeña casualidad de que nada de eso es verdad, sino todo lo contrario.

El caso es que a casi todos malmira y discrimina. A muchos ha ofendido de soslayo o de frente. A muchos de plano los ha insultado. A casi todos ha hecho groserías (caras, comentarios, prepotencias). A algunos los ha humillado.

Sus límites son dos: con los jefes, a quienes les besa los pies y ante quienes se humilla bien cabrón, y con los que parece “que tienen dinero”.

Hasta aquí todo bien. El único gran problema que tengo es el siguiente:

No es jefa, no tiene influencia alguna, no es bonita (todo lo contrario) ni delgada (todo lo contrario) (y con esto no aludo a mis complejos, ajá, sino a los cánones sociales y blablabla) ni millonaria, ni tiene amigos poderosos, no es simpática ni generosa ni nada.

ENTONCES ¿Por qué, por el amor de dios, todomundo y, sobre todo, aquellas personitas a quienes ha insultado, ofendido y humillado, le rinden pleitesía, se muestran de lo más amables y hasta rastreras con ella, la saludan besándole los empeines, etc?

Repito, quienes han sido ofendidos, humillados e insultados por ella, cuando se enferma, se desviven preguntándole cómo está, la saludan babeándola, le hacen la plática, y así.

Eso habla mil veces peor de las personitas que de ella.

¿Qué de veras están tan pendejos???? ¿Qué de plano se sienten basura??? ¿Qué de plano la dignidad y el amor propio ya murió y yo ni me di cuenta????

¿O qué, los insultos y las ofensas son la nueva forma de interactuar y yo me rasgo las vestiduras????? ¿O le tienen miedo? ¿Y miedo de quéeeeeee, por el amor de dios? ¿O es el resultado de quinientos años de conquista europea, jojo?

¿O ellos sí practican el verdadero, único y sagrado cristianismo, ése de “pon la otra mejilla”?

¿QUé ya no hay modales? ¿Qué ya no hay moral, ooomaigad???

Me rindo.

O los niveles de hipocresía que se manejan por aquí de plano sobrepasan mi nula capacidad de comprensión, o yo ya no entiendo nada.

Voy a hacerme su mejor amiguis -porque claro, yo me amiguis de quien quiero cuanndo quiero, ajá- y descubriré al maravilloso ser humano que se esconde tras de su coraza de odio -porque claro, todos somos maravillosos en el fondo, ajá-. Seguiremos informando.

Can you hear what I hear?

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Brian Eno, en la conferencia que dio en el Teatro de la ciudad, dijo algo así (lo digo como lo recuerdo, o sea que…pero es la idea): “a principios del siglo veinte se usaban las cámaras para filmar teatro, entonces se dieron cuenta de que podían hacerse cosas, como los close up, y entonces nació el cine. En la música se han inventado los estudios de grabación, nuevos instrumentos, discos, etc., lo cual implica otro esquema de lenguaje, entonces ¿por qué le seguimos llamando “música”?”

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Sueño güajiro (¿sí lleva diéresis?) : escribir algún día algo que inicie con la contundencia de este libro que estoy leyendo:

“Desde hace veinticinco siglos el saber occidental intenta ver el mundo. Todavía no ha comprendido que el mundo no se mira, se oye. No se lee, se escucha.

Nuestra ciencia siempre ha querido supervisar, contar, abstraer y castrar los sentidos, olvidando que la vida es ruidosa y que sólo la muerte es silenciosa: ruidos de trabajo, ruidos de los hombres y ruidos de las bestias. Ruidos comprados, vendidos o prohibidos. No ocurre nada esencial en donde el ruido no esté presente.

Hoy, la mirada está en quiebra, ya no vemos nuestro futuro, hemos construido un presente hecho de abstracción, de no-sentido y de silencio. Sin embargo, hay que aprender a juzgar una sociedad por sus ruidos, por su arte y por sus fiestas más que por sus estadísticas. Al escuchar los ruidos, podremos comprender mejor adónde nos arrastra la locura de los hombres y de las cuentas, y qué esperanzas son todavía posibles.

Entre los ruidos, la música, en tanto que producción autónoma, es una invención reciente. Hasta el siglo XVIII inclusive, la música se funde en una totalidad. Ambigua y frágil, en apariencia menor y accesoria, ha invadido nuestro mundo y nuestra vida cotidiana. Actualmente es inevitable, como si un ruido de fondo debiera cada vez más, en un mundo que se ha vuelto insensato, tranquilizar a los hombres. Hoy día también, dondequiera que la música está presente, también está ahí el dinero. Incluso si nos limitamos a las cifras, vemos que en ciertos países ya se le consagra más dinero que a lavarse, leer o beber. La música, disfrute inmaterial convertido en mercancía, viene a anunciar una sociedad del signo, de lo inmaterial vendido, de la relación social unificada en el dinero.

La música anuncia, pues es profética. Desde siempre, ha contenido en sus principios el anuncio de los tiempos por venir. Así, veremos que si la organización política del siglo XX se arraiga en el pensamiento político del siglo XIX, éste está casi completo, en germen, en la música del XVIII.

La música es más que un objeto de estudio: es un medio de percibir el mundo. Un útil de conocimiento. Hoy día, ninguna teorización mediante el lenguaje o las matemáticas ya es suficiente, porque está demasiado cargada de significantes previos, incapaz de dar cuenta de lo esencial de esta época: lo cualitativo y lo impreciso, la amenaza y la violencia. Los conceptos mejor establecidos se disuelven y todas las teorías flotan ante la ambigüedad creciente de los signos usados e intercambiados. Las  representaciones disponibles de la economía, atrapadas en esquemas instalados en el siglo XVII o todo lo más hacia 1850, no pueden ni predecir, ni describir, ni siquiera expresar aquello que nos aguarda.

(…)

Ninguna sociedad organizada puede existir sin estructurar diferencias en su seno. Ninguna economía comercial puede desarrollarse si reducir esas diferencias en la serie. La autodestrucción del capitalismo se halla en esta contradicción que la música vive de forma ensordecedora: instrumento de diferenciación, se ha convertido en lugar de repetición. Indiferenciada ella misma, se anonimiza en la mercancía y se enmascara en el divismo. Da así a entender lo esencial de las contradicciones de las sociedades desarrolladas: una búsqueda angustiada de la diferencia perdida, dentro de una lógica de la que se ha desterrado la diferencia.

El arte lleva la marca de su tiempo. ¿Y acaso es por eso una imagen clara? ¿Una estrategia de conocimiento? ¿Un instrumento de lucha? En los códigos que estructuran los ruidos y sus mutaciones, se anuncian una práctica y una lectura teórica nuevas: establecer relaciones entre la historia de los hombres, la dinámica de la economía y la historia del ordenamiento de los ruidos dentro de los códigos; predecir la evolución de la una por las formas de la otra; interpenetrar lo económico y lo estético; mostrar que la música es profética y que la organización social es su eco.

(…) “La metáfora no es para el verdadero poeta una figura de retórica, sino una imagen sustitutiva que pone realmente ante sus ojos en el lugar de una idea”(Nietzsche, Los orígenes de la tragedia).

Sin embargo, la música es metáfora creíble de lo real. No es una actividad autónoma, ni una implicación automática de la infraestructura económica. Es anuncio, pues el cambio se inscribe en el ruido más rápidamente de lo que tarda en transformar la sociedad. En definitiva, la sociedad es un juego de espejos en donde todas las actividades se reflejan, se definen, se registran y se deforman. Mirando dentro de lo uno, no se obtiene jamás sino una imagen de lo otro. A veces, un juego completo de espejos da una visión rica, por inesperada y profética. A veces no da otra cosa sino el vértigo de la nada.

Mozart o Bach reflejan el sueño de armonía de la burguesía mejor y antes que toda la teoría política del siglo XIX. Hay en las óperas de Cherubini un soplo revolucionario raramente alcanzado en el debate político. Joplin, Dylan o Hendrix dicen más sobre el sueño liberador de los años sesenta que ninguna teoría de la crisis. Los productos estandarizados de las variedades de nuestros días, los hit-parades y los show business son las caricaturas, irrisorias y proféticas, de las formas por venir de la canalización represiva del deseo.

Para Marx la música es “espejo de la realidad”; para Nietzsche, “palabra de verdad”; para Freud, “texto a descifrar”. Ella es todo eso, porque es uno de los lugares en donde se inician las mutaciones y en donde se segrega la ciencia: “Si cerráis los ojos, perdéis el poder de abstraer” (Michel Serres). Aun cuando no fuera más que un rodeo para hablar al hombre de la obra del hombre, para escuchar y hacer oír su enajenación, para sentir la inmensidad inaceptable de su futuro silencio, y  la amplitud de su creatividad yerma, escuchar la música, es escuchar todos los ruidos y darse cuenta de que su apropiación y su control es reflejo de poder, esencialmente político.”

Jacques Attali: Ruidos, Ensayo sobre la economía política de la música.

Después se va poniendo más rudo, espero esta sea la vez definitiva que pueda terminar de leerlo. Tiene alrededor de 200 páginas, pero es de los libros más difíciles que he leído.

Me pregunto qué se necesita para ver esas cosas, para mirar y escuchar el mundo como lo hacen Eno, Attali y tantos otros.

Preguntarse

Y estar abierto a todo y a los demás.

Últimamente, he hecho esfuerzos sobrehumanos (ayayay, la dramática, jo. Pero sí) por abrirme a los demás y por escucharlos sin sentir asco por ellos, por mí.

Porque hasta ahora, la gente, esa gente que tanta repulsa da a ti y a mí, esa gente me ha salvado.

Cuando he sentido que ya no puedo  más, como ahora; cuando siento que la angustia no me deja respirar, como ahora; cuando ya nada tiene sentido, como ahora; cuando siento que estoy más gorda que nunca, como ahora; cuando siento que todos todos me rechazan, como ahora; cuando siento que nadie me quiere, como ahora; cuanto siento que a todos caigo mal, como ahora; cuando quiero llorar todo el día, como ahora; cuando me veo más fea que nunca, como ahora; cuando la fiesta no es para mí, como ahora; cuando todas las ausencias me llaman, como ahora; cuando un metro de distancia física es una barrera infranqueable, como ahora; cuando todo eso, no me ha quedado más que preguntar a alguien “¿qué pasa?”, interrogar al que está en ti que me rechazas, al que me encuentra indiferente y al que está en el espejo, a los  que están en mi librero, a los que hacen películas, a todos los que me rodean. En mi dolor y en mis miedos que, en cuanto creo superados, vuelven a tomar la rienda, y vuelta a empezar.

¿Es que acaso vale la pena tanto puto esfuerzo?

La mayoría de las veces “gano”, pero en el camino quedan pérdidas y encuentros que ni llegaron a ser que duelen mucho. Algún día sabré que hacer con ello.

Al menos lo intenté.

Al menos lo sigo intentando.

Espero nunca dejar de hacerlo.

Intentan consolarme: “la gente es rara, ya lo sabes(sí, dímelo a mí…), si no pueden o no quieren es su problema, ya no te corresponde…”

Pues sí, la gente:

¿Tendrá miedo? -Yo también me cago del puto miedo, pero lo intento, los dioses están de testigos de que lo intento; si no para qué me muevo de mi casa, para empezar.

¿Será muy tímida? -Yo también, y sin embargo, lo intento…

¿Le caigo mal? -La gente a mí también me cae mal, y sin embargo, nos doy chance.

¿Espera, en su trono, que yo me acerque, solicite audiencia y logre caerle bien? -Pues he superado mi soberbia y ya lo hice, ya lo hago, siempre busco y no me importa. Pero supongo que cuando obtienes monosílabos, cuando terminas haciendo preguntas estúpidas del tipo ¿y te gusta el cine? y así, es obvio que no hay  mucho que hacer ya, aunque me duela.

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Y hablando de lo mismo, también estoy leyendo este libro:

“¿Qué significa dicha acentuación de la sensibilidad? ¿Cómo se  operó aquella misteriosa e inquietante desodorización, que hace de nosotros seres intolerantes acerca de lo que viene a romper el silencio olfativo de nuestro entorno? ¿Cuáles fueron las etapas de esa profunda modificación de naturaleza antropológica? ¿Qué apuestas sociales se esconden tras esa mutación de los esquemas de apreciación y los sistemas simbólicos?

Sabemos que el problema no escapó a Lucien Febvre: la historia de la percepción olfativa figura entre las numerosas pistas que siguió. Desde entonces, la de la mirada y la del gusto concentraron la atención; la primera, estimulada por el descubrimiento del gran sueño panóptico y fuerte por su alianza con la estética; la segunda, abrigada tras el deseo de analizar la sociabilidad y el rito de la vida cotidiana. En este terreno, también el olfato padeció a causa de la descalificación de que fue víctima cuando comenzaba la ofensiva contra la intensidad olfativa del espacio público.

Una vez más, el silencio se hizo presente. El uso de los sentidos, su jerarquía vivida tiene una historia; en esta  materia nada camina por sí, nada justifica el negligente desdén de los especialistas. Repeler los olores no sólo resulta del progreso de las técnicas. No nace con el vaporizador y el desodorante corporal; éstos no hacen sino traducir una obsesión antigua y actualizar una vieja tendencia.

Ha llegado la hora de volver a considerar esta histórica batalla de la percepción y de descubrir la coherencia de los sistemas de imágenes que presidieron su desencadenamiento. Pero al mismo tiempo se impone confrontar las estructuras sociales y la diversidad de los comportamientos perceptivos. Es inútil pretender el estudio de tensiones y enfrentamientos, y sofocar los diversos modos de la sensibilidad, tan fuertemente implicados en tales conflictos. El horror tiene su poder; el detritus nauseabundo amenaza el orden social; la victoria tranquilizadora de la higiene y de la suavidad acentúa la estabilidad.

(Y luego) :

El análisis del discurso científico y normativo acerca de la percepción olfativa, la sociología del comportamiento decretada por los sabios, la interpretación subjetiva que proporcionan; las actitudes, tal como se bosquejan en su complejidad social, a través de la historia vivida de la intolerancia, del placer o de la complacencia; las estrategias que aplican las autoridades, instituyen un campo de estudio fragmentado en cuyo interior lo real y lo imaginario se entreveran, a tal punto que sería muy simplista querer a toda costa y en todo instante operar tal partición.

Frente a tal extensión, el buen sentido obliga a los objetivos limitados; en espera de que la multiplicidad de los trabajos consagrados a la historia de la percepción autorice un estudio global de los comportamientos, me propongo proporcionar algunos materiales, cuidadosamente etiquetados, a todos los investigadores cuyos útiles de análisis permitan elaborar después una verdadera psicohistoria.

Corbin, Alain: El perfume o el miasma, El olfato y lo imaginario social Siglos XVIII y XIX, FCE

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Y como todo tiene que ver con todo, también esto es de lo mismo:

“Ha hablado usted varias veces de la conveniencia de tener varios espejos de cuerpo entero por toda la casa para conocerse físicamente y saber vestirse bien. El espejo es el principal accesorio para las mujeres. Y para los hombres.

Harrison Ford ha hecho quitar todos los espejos de su casa para no verse envejecido… Pues no lo entiendo. La alternativa a no querer verse viejo es estar muerto. Todos tenemos que aprender a envejecer y a cambiar de edad. No hay nada más triste que un hombre o una mujer pretendiendo tener una edad que no tiene. Por eso hay que mirarse en el espejo: hay que ir al compás del tiempo y con el momento de cada cual.

Porque tanto la moda como  los perfumes nunca tienen fin. La moda se relaciona con la época y no es en absoluto frívola como mucha gente cree. Cada vez que uno se viste está viviendo la historia y creando algo.

¿Cómo explicaría, entonces, que creadores, artistas plásticos, suelan ir tan mal vestidos? Yo supongo que creen que vistiendo distraídamente dan a entender que están pensando en algo más profundo. Y a otros quizá les guste parecer excéntricos. Aunque quizá la diferencia entre la moda y las artes plásticas es que la moda incluye el movimiento. El cuadro está quieto, pero la moda se concibe como algo en movimiento.”

Entrevista a Carolina Herrera, en la revista semanal de El País, hace dos o tres semanas.


Quiero morir, capítulo II, parte 1, inciso a, parágrafo 3f, párrafo segundo

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Querido blog, disculpa que venga a desahogarme a estas horas de la madrugada de las pendejadas que me pasan (nunca lo hago por aquí, ajá) pero no mames no mames estoy encabronadísima y no puedo dormir, tengo la gastrocolitis a todo lo que da, siento que me va a dar el vahido, quiero gritar  y mesarme los cabellos y nada nada nada me consuela. Además eres mi puto blog y yo hago contigo lo que se me hincha mi pinche gana y te aguantas.

Así que te aguantas y me escuchas, me acaba de pasar la gran tragedia, sí, neta, para mí es la gran tragedia:

PERDÍIIIIIIIIÍ MI PINCHE CÁMARAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Perdí mi puta cámara digital, que no tenía ni medio año de que la compre. Y acabo de darme cuenta, cinco horas después de que la perdí, siento mi sangre hervir, ya se me derramó la bilis, ya siento retorcerme de la gastritis que precisamente desde hace dos semanas de plano tuve que ir al doctor y estoy medicada contra la gastritis y he ido varias veces a que me monitoree y siempre me dice: “deja de hacer berrinches y deja de preocuparte y deja de ser nerviosa”. O sea, como si uno decidiera ser nerviosa o no, puta madre.

Y apenas esta semana empecé a sentir alivio y ahora me pasa esto.

No lo puedo creer, ya revisé con lupa el coche por si se me cayó de la bolsa y nada, ya vacié la bolsa por si no busqué bien, y nada, no mames, no puedo aceptarlo no puedo aceptarlo no puedo aceptarlo no puedo aceptarlo.

Ratita me dice: “ya duérmete, qué quieres hacer si no está, mañana temprano hablas a la tienda a ver si de casualidad allí la dejaste, y  a veeeeer si quieren devolvértela. Pero ahorita hazte a la idea de que ya la perdiste, no hay nada qué hacer, para qué te torturas. Sí, sí, pero así pasa, es un accidente y a todos nos llega a pasar..”

Ratita y medio mundo piensan así, razonan y aceptan las cosas, apechugan, son prácticos, son realistas y la madre.

PERO YO NO PUEDO SER ASÍIIIIIIIIIIIIIII MALDITA SEA, NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO NO PUEDO.

Me devano los sesos, repaso los acontecimientos y todo TODO TODO en mi cabeza es un: SI HUBIERA SI HUBIERA. Si no hubiera llevado la cámara, si la hubiera dejado en casa, si se la hubiera dado a Ratita en la tarde, si me hubiera dado cuenta de que la perdí a tiempo de regresar a la tienda para recuperarla, si si si si si si si si si si si sis isi

NO PUEDO ACEPTAR LOS ACONTECIMIENTOS

NO PUEDO ACEPTAR QUE PERDÍ ALGO

Y ES QUE NUNCA EN LA VIDA, LO JURO POR EL OSITO BIMBO, EN TREINTA AÑOS DE VIDA NUNCA DE LOS NUNCAS HABÍA PERDIDO UNA PUTA COSA, NI UN PINCHE CLIP, MUCHO MENOS ALGO DE MÁS DE DIEZ PESOS.

De niña, nunca de los nuncas perdí nada. De adulta menos. Soy la reina del desorden y del caos, tengo cosas valiosas (joyas, cámaras, dinero, papeles…) hasta en el suelo entre mil madres pero nunca nunca nunca he perdido nada, y además aunque sea un caos, tengo un inventario mental de dónde están las cosas, una guía por lo menos y siempre encuentro lo que necesito aunque a veces tarde días en encontrarlo.

Controlo el desorden al milímetro, en mi casa paterna nadie tocaba mis cosas (bueno, casi nunca había alguien en la casa, ja), si alguien osaba mover algo aunque sea un minimilímetro yo me daba cuenta.

El puto caso es que nunca había perdido nada.

¿Por qué es una desgracia? ¿Por qué no puedo evitar hacer berrinche? En prmer lugar, ya dije, porque nunca había perdido nada.

No puedo evitar desear regresar el tiempo y

y repaso y me emputa mucho más que precisamente tuve, como siempre, el cuidado de siempre guardar mi cámara después de sacar una foto. Fui al real con la focolugona y todo el tiempo estuvo lloviendo, y la neblina estaba a ras del suelo y se veía bien chingón y cada tanto yo sacaba la cámara y sacaba una foto y TENÍA EL CUIDADO DE METER LA PINCHE CÁMARA EN LA BOLSA, Y dos minutos después, vuelta a sacar la cámara y así. Y ENTONCES LA ÚLTIMA VEZ QUE SAQUÉ FOTO NO METÍ LA PUTA CÁMARA SINO QUE SEGURAMENTE LA DEJÉ EN EL PUTO MOSTRADOR DE LA TIENDA Y CÓMO NO ME VOY A EMPUTAR SI A PESAR DE QUE TUVE CUIDADO, AL FINAL LA CAGUÉ Y NO ME DI CUENTA HASTA CINCO HORAS DESPUÉS.

En quinta: siempre he procurado adiministrar sabiamente mi poquito dinero. Bueno, “sabiamente” es un decir, mejor dicho como el señor me ha dado a entender y en un completo caos, como siempre, pero me ha funcionado, trato de seguir  una regla básica: no gastar más de lo que gano y endeudarse es para casos extremos: desgracias, accidentes, enfermedad. Yo pienso que algo básico es la actitud que tienes hacia el dinero: yo procuro usar el dinero para, y no que el dinero me use a mí. Trabajar para vivir como tú quieras, en la medida de lo posible; y no vivir para trabajar como burro sin ver resultados favorables.

Pero en años pasados, muchos años a decir verdad, he estado en la pendeja total: justamente esta puta semana he hecho remembranza de mis finanzas anteriores y he hecho cuentas y llegué al triste y puto y deprimente descubrimiento: ANTES YA PUDE HABERME IDO A EUROPA, INDIA, ESTADOS UNIDOS Y CHANCE A BUENOS AIRES TAMBIÉN. Y NO LO HICE. Tenía lo económico pero lo demás no.

Y AHORA QUE ESTOY DISPUESTA A ENMENDAR SEMEJANTE ERROR, NOOOO TENGO DINEROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Pinche vida, pinche sentido del humor que tiene.

Bueno, no importa, me dije a mí misma, hago sacrificios sobrehumanos y me aguanto y ahorro. Además, me consolaba baratamente: “no, pus cada quien tiene sus tiempos y el mío apenas llegó, si no me fui antes ha de haber sido por algo (y no nada más por pendeja), seguro hubiera sido como si mi perro sale de viaje: regresa igual de perro que antes”. Dejo de gastar en madre y media que NO NECESITO (ya dije que las cositas de plata son aparte y además me iba a limitar mucho más en otros gastos para porder solventarlas) y ni modo, a esperar a reunir lo suficiente para el primer viaje de esta gran etapa de mujer premenopáusica de mi vida. Y ahí estoy yo, alegremente, haciendo de tripas corazón y limitando mis gastos y ¿qué pasa?

Y ADEMÁS TENGO QUE REEMPLAZAR LA PUTA CÁMARA, O SEA, ERA LA ÚNICA DIGITAL QUE TENÍA, Y ESTAMOS DE ACUERDO EN QUE A ESTAS ALTURAS DE LA VIDA SI NO TIENES CÁMARA DIGITAL NO ERES NADIE, SI NO CÓMO SUBES COSAS A TU BLOG Y CÓMO PRESUMES TU PATÉTICA VIDA SOCIAL EN EL FACE Y CÓMO CAPTURAS ESOS BELLOS MOMENTOS FAMILIARES Y LA CHINGADA.

O SEA, QUE NO SOLAMENTE PERDÍ TRES MIL PESOS A LO PENDEJO YJUSTO CUANDO ESTOY EN LA ÚNICA ÈPOCA DE MI  VIDA EN QUE NECESITO EL DINERO DESESPERADAMENTE A CONTRARELOJ Y NECESITO CUIDARLO MÁS QUE NUNCA, SINO QUE ADEMÁS DEBO HACER EL PUTO GASTO PARA COMPRARME OTRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

O SEA QUE DEBO DESEMBOLSAR, NO SÉ ¿CUÁNTO CUESTA UNA CÁMARA BARATA, DOS MIL, TRES MIL? O SEA, YA GASTÉ DOCE MIL, Y ME FALTAN DOS MIL MÁS????????????????????????????????????? ¿EN UN PINCHE RATO?????????????????????????????????

Y ahora, por primera vez en mi vida, llegar a la tienda y “no pues deme la cámara más baratita que tenga de diez putos miserables mega pixeles”. NO mames no mames, porque no es lo mismo comprarte algo modesto porque se te da la gana, y no porque no te quede de otra.

¿Ya ves por qué carajos no puedo dormir? ¿Por qué carajos no es sólo la pérdida de la puta cámara? ¿Por qué no puedo tener la entereza de Ratita y de medio mundo?

¿Por qué me odia el universo, por qu`´e por qué por qué???

No, ya en serio, mi ardillita me está diciendo otra cosa: seguro, paaaaara variar, mi puto inconsciente o como se llame, me está saboteando por milésima vez.

Si no cómo chingados me explico que justo ahora “me pase” lo que nunca antes. Que justo ahora, mis centavitos me empiecen a fallar misteriosamente cuando son lo ÚNICO LO ÚNICO LO ÚNICO QUE ME FALTA PARA LLEVAR A CABO LOS PLANES QUE SIGNIFICAN TANTO PERO TANTO PARA MÍ.

Digo, es eso, o que estoy siendo víctima de un “trabajo” MAÑANA IRÉ CORRIENDO A DONDE PARE DE SUFRIR PARA QUE CUREN TODAS LAS MALDICIONES QUE SEGURAMENTE ME ESTÁN HACIENDO Y ME VENDAN EL ACEITE ESE QUE ALEJA LOS DEMONIOS.

Es eso, o que el universo entero gira a mi alrededor y de pronto se ensaña conmigo y se pone en mi contra.

Eso, o que Saturno está en conjunción con Marte  y en interjección con Plutón (¿Todavía existe Plutón o ya no vivo en el mismo puto universo que me enseñaron en la primaria?) y entonces Libra está pasando una mala racha que no terminará sino hasta la próxima glaciación.

Bueno, pero como dirían mis sabios compañeritos pueblerinos para justificar su miseria  producto de sus pendejas decisiones: “como sea, el dinero va y viene, ya dios dirá, qué tal que ahorita me muero y de qué sirve haber ahorrado o haberme privado de un gusto, total, mejor me lo gasto ahorita, al fin que dios aprieta pero no ahoga” y no sé qué madres más. Ay qué susto, bien que me sé el pinche discursito.

O también puedo aplicar la técnica del: “podría ser peor: pude haber perdido la cámara reflex que esa sí cuesta un madral y está re chula y ni cómo conseguir una igual; o pude haber perdido (y aquí enumero todo la más valioso que pude haber perdido; o pude haberme roto la pata; o pudo caerme un rayo” y así.

O también puedo aplicar la técnica del: “no, pues es el karma, pagué una deuda de mi vida pasada y pues ya estamos a mano y entonces salgo ganando. O fue un karma positivo y me pasó esto medianamente malo en pago de que no me pase algo terriblemente malo que me iba a pasar si no perdía mi cámara”

Eso, o que fue un castigo divino porque gasté la misma cantidad (¿eh, cómo las señales divinas concuerdan misteriosamente?) en adornos, y entonces es una señal de que mi científica y contundente teoría de las joyas vale madres y estoy cometiendo el pecado de la gula y la vanidad.

Eso, o que lo que el universo quiere decirme es que no debo viajar a ningún lado porque algo terrible me pasará si lo hago y por eso me está saboteando económicamente.

No, no mames, ya mejor me voy a dormir antes de que enloquezca por completo.