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Archivo mensual: agosto 2010

¡Wait!

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Si los centros comerciales son la personificación de la decadencia, la tristeza infinita y la desolación sin par, la zona de comida que tienen me provoca una depresión inmensa y cada vez que paso por ahí el alma se me hace más chiquita. No entiendo cómo a la gente puede gustarle tragar ahí, y eso sin mencionar la porquería de cosas que venden: pizzas, chafas, hamburguesas piteras, tacos chafas, tortas chafas, sushi chafa y así al infinito.

Tengo una lista interminable de cosas para las que no sirvo. Una de ellas, de la que me acabo de dar cuenta, es:

No sirvo para hacer el amor.

Ni falta que me hace, la verdad.

Por cierto, amo a mi maestro de fotografía. Iba a poner una foto suya para que vieran qué vejete tan adorable es, pero resulta que es famoso (según) y no lo vayan a reconocer. Su estudio es adorable, está en una casa vieja llena atascada de muebles y cosas antiquísimas, cientos de cámaras viejas y de todo tipo. Nos recibe, nos enseña, nos ayuda a hacer nuestra cámara panorámica de latas de sardina y nos cuenta historias de cuando trabajó con Rulfo, con Poniatosca (guácala), con Paz, con Luis Guzmán y etc. De esos vejetes que es una delicia escucharlos porque te regalan historias, recuerdos, experiencia. Ratita ya sabe que nuestro matrimonio peligra y el culpable tiene nombre.

Tiembla, Ratita.

“En su novela El primer círculo, Solzhenitzyn sitúa la acción en un campo de prisioneros en las afueras de Moscú; los prisioneros son técnicos altamente calificados forzados a trabajar en proyectos ideados por Stalin. El proyecto más importante de todos es el intento de construir un mecanismo capaz de intervenir los teléfonos. Pero lo que tiene que ser especial de este mecanismo concreto para intervenir los teléfonos es que no sólo grabará la voz y el mensaje sino que además identificará la modulación esencial de los sonidos de la voz que habla; descubrirá, según nos dice el autor, “aquello que hace que todas las voces humanas sea únicas”, de modo que no importará que el hablante disimule su acento o cambie de idioma, porque la estructura fundamental de su voz habrá sido identificada. La idea es que la voz es una especie de huella dactilar poseedora de una rúbrica constante y singular que, como las huellas dactilares, puede ser grabada y empleada para nuestra identificación.”

Seamus Heaney: De la emoción a las palabras.

Pinky y cerebro

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Pues con la novedad de que mis maestros y compañeritos de foto armaron un club fotográfico de pinky y cerebro, del cual fui nombrada ilustre tesorera, por dios. Es la cosa más hilarante del mundo (el club y que yo sea tesorera), muero de la risa cada vez que hay sesión. No me tomen a mal, la intención es buena y supongo que era el paso natural para los que ya se creen fotógrafos, pero es que nomás de saber su objetivo primordial: “grupo de fotógrafos profesionales que generan producción para montar exposiciones en galerías de todo el país” y blablablá. Nomás les faltó “al infinito y más allá”. Qué risa “fotógrafos profesionales”. Qué sorpresa enterarse que a miserables seis meses (o sea, unas cuantas clases) de tomar clases de foto, uno ya se convierte en “profesional” no mames. Yo pensé que era broma y hasta ternurita me dio cuando una compañera, al terminar las clases del curso, le dijo a la maestra: “pues ya sabemos fotografiar, ¿y ahora qué?”

Lo peor de todo es que tal vez,  tal vez,  funcione. O podría funcionar. Porque tenemos como padrinos a varias vaquillas sagradas de la fototeca, con efectivos contactos en galerías de todo el país.

El pequeño detalle es que yo tengo dudas inmensas sobre eso de “fotógrafos profesionales” y, además, no tengo fe en la gente.

Y la gente se encarga de confirmar mi falta de ilusión. Por ejemplo:

Las reuniones son a las cinco y todos llegan a las tantas.

NO podemos faltar, y todo mundo falta

Hay que pagar cuota para financiar nuestros maquiavélicos proyectos, y nadie paga.

En fin, nada nuevo bajo el sol.

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El ilustre presidente del club, nombrado en democrática votación con tres votos a favor y dos en contra (yo fui el voto decisivo, y a los cinco minutos me arrepentí de mi fallo) ya nos ve haciéndonos millonarios y famosos, nos monta dramas con lágrimas de por medio cuando no lo apoyamos, nos doblamos de la risa con sus comentarios, es peor que discutir con una niña, “es que no me comprenden, es que están predispuestos contra lo que digo, es que…”.

Muy chistoso.

Es pintor. “¿Y qué es lo que pintas?” le pregunto. Me responde: “No, pues yo te abarco lo que viene siendo desde el Renacimiento hasta lo contemporáneo, o sea, te estoy hablando de un amplio periodo histórico…blablabla”.

Eso me gano por preguntar, y como sigo con dudas, vuelvo: “¿Y en dónde estudiaste?” -En San Carlos.

Perdón, pero mis prejuicios hacen que con esa respuesta recupere puntos perdidos. Le concedo el beneficio de la duda, por si lo tenía con el pendiente.

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He estado sacado fotos frenéticamente (bueno no,  bueno, dependiendo de qué entendamos por “frenéticamente”) en rollos b/n, a color, y con mi fiel celular que saca fotos bien bonitas. Ya hice mis primeras impresiones en cianotipo, pude calcular el tiempo a pesar del día completamente nublado. La nitidez con la que se aprecian los detalles, las texturas, la gama de luces, qué impresión, mejor que en formato digital.

Ayer salimos sin rumbo fijo a pasear por el campo, cámara en mano. Descubrimos lugares preciosos con arbolitos y plantitas y lagunitas y así. Necesito regresar la semana  próxima, por las fotos que faltaron.

No me hago ilusiones. La fotografía es como la escritura. Todos escribimos, mientras no  seamos analfabetas. Pero de ahí a ser escritores…de ahí a escribir una obra de arte. Y con la fotografía lo mismo o peor: todos podemos hacer fotos hermosas, sobre todo con todo lo digital (y no hay más que ver flikr o tumblr), pero, ¿dónde empieza la Fotografía?

El Difícil

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Alguien me recomendó no conocer gente con gran entusiasmo y alegría. Y yo ya lo sabía también.

Pero uno que no entiende y que siempre se forma falsas expectativas. Había un monito que me parecía interesante (puaf, “interesante”, primer gran error de calificación). Pero, como siempre, no hice nada porque no sé hacer nada al respecto. Tiene un aminovio que resultó conocerme “de toda la vida” y hace meses el aminovio me invita a una reunión donde está el difícil y me lo presenta. Como siempre, me sentí totalmente fuera de lugar, tonta, insegura, torpe, sosa, aburrida, puaf. Y todo ello me impidió “conocerlo”, no hablamos de nada y quedé sumida en la más profunda depresión y melancolía. Bueno, no tanto, pero sí.

Y ya. Dije: otra brillante decepción de mi personita en sociedad, nada nuevo bajo el sol.

Pasaron los meses y que me lo encuentro en otra reunión. Mismo cuento, fracaso, incomodidad, decepción, pobre de mí.

Qué vergüenza, pero sí que me sumí en la profunda tristeza de no haberlo conocido, y que no pude platicar con él, y cómo me odio,  pero si es la persona más valiosa del universo, blablablá. “Pero si tuve dos oportunidades dos de conocerlo y no pude oh qué sufrimiento oh merezco morir oh oh oh”

Y ya. Pasó el tiempo. Y que la semana pasada me habla otra vez su aminovio. Y entonces que se me prende el foco: “¡Claro, pero si el problema es que yo no funciono en grupos! Yo para lo que sirvo es para la conversación uno a uno”. Entonces que propongo que nos veamos a solas, sin su novio y sin otros monitos ruidosos y alegres.

Oh decepción. Es el tipo más odioso, egocentrista, ridículo, mariquita, mamuca que he conocido en toda mi vida.

Qué pena haber querido conocerlo con tanto ahínco, hacerme tantas ilusiones y ponerlo en un altar.

Sí, efectivamente, es muy talentoso, y sabe mucho de literatura y la manga del muerto, es agradable. PERO ESTÁ ENSORBERBECIDO en su gloria. Se cree galán, aunque interprete el papel de “qué inseguro soy con las mujeres”, pero no va a ningún lado ni le habla a ninguna mujer sin la ayuda -intervención-presencia-consejo-bendición de su amigo-novio.

Tiene muchas cualidades, pero se las cree totalmente y luego finge falsa modestia y resulta todo un juego de espejos que ni él mismo domina.

Dice que quiere estar solo, pero la función primordial de su amigo-gato es la de presentarle mujeres y prepararle citas. Pero cuando conoce a alguna que le gusta y que es igual o más inteligente que él y que no le hace fiestas cual perro cirquero, se esconde tras el rebozo de la soberbia y la indiferencia. Al fin que quiere estar solo, ¿no?

Dice que los amigos son lo más importante para él pero yo digo que siempre y cuando él sea el centro de veneración de sus amigos, siempre y cuando le digan una y otra vez: “oh sí, yo conozco a varias que harían cualquier cosa por ti, oh, sí, oh sí Pitol, oh sí Lezama Lima, oh sí lo que tú digas, oh sí cuándo nos vemos”.

Problema 1: que yo haya querido conocerlo. ¿Por qué gente como él me parece, en principio, “interesante”?

Problema 2: finalmente le caí bien. Y hablamos mucho, y nos vimos más de una ocasión,  por eso me di cuenta del fiasco total. Foco rojo: ¿por qué le caí bien, maldita sea?

Bueno, no hace falta ser un genio para darse cuenta de que estoy muy pero muy equivocada con la gente, que me llaman la atención los mamucas de antología, a quienes primero no les caigo, luego les caigo bien, y luego ellos me caen mal y luego ya no sé qué hacer y lo que ya sabíamos todos:

Soy un fracaso total en sociedad.

Dime: “te lo dije”. La gente es asquerosa y no tiene el deber ni de agradarte ni de decepcionarte.

Dime quién te agrada y te diré quién eres. Dime a quién le agradas y te diré quién eres.

Maldita sea

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Hoy salí de mi cuchitril y me encontré a unos niños. Mejor dicho, ellos me encontraron a mí.

Aclaración importante: antes, los niños siempre (“antes” y “siempre” ¿qué tal?) me habían odiado y rehuido como de la peste; y era mutuo.

Continúo:

Eran tres. Pero había uno que me robó el corazón, me platicó muchas cosas, gratuitas, como debe ser. Me decía “miss”. “Miss, él es Kevin (ya no hay moral, pues), él es ya-no-me-acuerdo- y yo soy Cesáreo (¿no les digo?) y somos amigos”.

Maldito llamado de la selva.

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La historia de mi vida en una anécdota:

Cuando yo era todavía más enana (hace siglos), en un curso de la biblioteca, había que iluminar unas figuras y después recortarlas. Yo me tardé años en iluminar sin salirme del borde, hasta que otro renacuajo me dijo ¿y para qué no te sales del borde, si de todos modos lo vamos a recortar?

Maldita sea.

Quiero…

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Regresar el tiempo, dejar de ser yo por un momento crucial, sonreír sin miedo, abrir bien los ojos.

Quiero sentirme sola, muy sola, para reencontrarme de nuevo.

Quiero ver una película triste y llorar en mi sillón hasta quedarme sin aliento.

Quiero dejar de viajar y ESTAR AQUÍ.

Que termine la espera.

Quiero mirarte a los ojos.

Quiero hablarte de mí y que no importe.

Quiero ver, por primera vez otra vez, Taxi driver.


Quiero estar en una banca, viendo la gente pasar, imaginando sus historias, extrañándolos a todos, ser una extraña para todos.

Quiero defender mi derecho a ser desdichada.

Que desaparezcan los domingos.

Lograr expresar todo lo que siento y que alguien lo comprenda.

Llenar, de una vez por todas, el vacío que siento en el pecho.

Tengo sueño pero cumplo con el sagrado deber de postiar

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Retrato y autoretrato son sinónimos.

Gracias; de nada.

Yo, desde que tengo uso de razón, voy por la vida con el mismo entusiasmo que el monito de la foto. Chócalas.

Y del exhibicionismo

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Y del exhibicionismo…

Y del exhibicionismo…

A ver, pepinillos, voy a tratar de entenderlos, voy a realizar un esfuerzo sobrehumano para entenderlos y hablar con ustedes.

…………………………..

No, pues qué flojera, ¿eh? Pero bueno, ahí va

Pues según yo, la cosa está muy simple: me dicen sus  pubertas insinuaciones y yo ni caso. Ahí debería terminar todo. “No, gracias”. Ok, chau, next.

Pero mi gran intuición me dice, que después de dos años que siguen chingando, como que no entienden el mensaje o entonces no era pregunta ni proposición ni soy un interlocutor con voluntad propia ni nada o qué onda.

Cómo les explico que ni siquiera se me ha ocurrido que es en serio. Por eso me río, me sonrío, los ignoro, muero de la risa, digo no gracias, ahí luego, ora que me entre la crisis de la menopausia, ora que se acabe el mundo… en fin, ¿alguna vez se han espantado un mosquito? Seguro sí, pero ni se acuerdan, ¿a poco no? Yo a veces ni me los espanto, soy consciente de la ecología y la cadena alimenticia y la función que todos los animalitos tienen y hasta me dan cosquillitas agradables y pasajeras.

Cómo les explico que ni siquiera me enojo porque ni siquiera llega a ser acoso lo suyo.

“Es que tú serías una ex ce len te amante, la amante perfecta” Ayayayayay, no mames, mis compañeritos patibularios de la secu patibularia tenían frases mejores, no mames. Y ahora resulta que hasta adivino resultaste, no mames. Y cómo te explico que a mí no me educaron para ser amante de nadie; en todo caso, para tener amante, pero ya estoy hablando de cosas muy complejas, ¿veá?

Me regreso, pues.

Bueno, observando atentamente sus usos y costumbres puedo confirmar que lo suyo no es acoso. Que es cosa de todos los días y todos tan contentos (oye tú ¿neta sí eres el padre del engendro de la monita esta, o quién es, o siguen con la duda?). OBVIO no importa estado civil ni otros detalles técnicos. Y aquí tengo que reconocer que, efectivamente, estar casado o comprometido o arrejuntado no tiene absolutamente nada que ver con acostarse con un tercero y un cuarto y un enésimo.

Pero cómo les explico que en mi caso a lo mejor sí cuenta. Cómo les explico que en mi caso a lo mejor sí estoy casada porque quise. Y yo no necesito hablar de él ni tengo la fotito en mi cartera ni en mi celular ni mamadas por el estilo. Cómo te explico que das toda una cátedra de mal gusto con las fotitos de tu esposa santa y tus engendros en el cel y en tu cartera al tiempo que  me hablas de vamos a coger, digo, a comer.

Y no, no voy a hablar de amor, no os espantéis, también reconozco que aquí el amorts no tiene nada que ver.

Y por supuesto que sí podría acostarme con alguien más, pero hasta ahora no se me ha dado la gana. Y cuando se me dé la gana, yo sabré cómo y con quién, pero ahí estaríamos hablando de Coger así con mayúsculas con alguien que la tenga más grande que Ratita (o sea imposible), y ustedes cuando mucho llegan a copular nomás.

Ya me imagino.

Y estar casada no tiene nada que ver, en efecto, pero cómo les explico que ni soltera ni desesperadísima ni en el desierto me acostaría con ustedes. Ni de broma. Bueno, si solamente quedaran ustedes como opción, preferiría no hacerlo. O preferiría usar un consolador y mil madres más que existen para no caer tan bajo con especímenes de su calaña. O darme baños de agua helada, o convertirme al misticismo, o volverme frígida, o esquizofrénica (más), o flagelarme sangrientamente y así. No, es que nomás de verlos a diario, corro el peligro de convertirme en una frígida monumental, de veras.

Y lo que es mejor (o peor), apostaría (fíjense bien, tiempo hipotético, así que no digan “órale, vamos a probarlo”) lo que sea a que disfrutaría mil veces más con un consolador región cuatro que con ustedes. No, es que ya me imagino ¿cuánto durarán? (y ya sé que el sexo no es cuestión de tiempo ni tamaño pero ustedes NO lo saben, he ahí la cuestión). No, es que ya me imagino, ¿misionero? (y ya sé que el sexo no es cuestión de posiciones, pero ustedes no lo saben). Ah, no, seguro sí saben otras que claro que me las harían a mí, porque con su esposa es la de misionero y con las putas, las demás.

Porque claro que todas las mujeres somos unas putas, menos su mamá y sus hermanas. Nomás que yo soy una puta apretada, pinche vieja, qué se cree que se hace tanto del rogar, si ya todas se acostaron conmigo.

¿Y si les confieso que en mi vida solamente me he acostado con Ratita? Uy no, si el deporte nacional de las putas es acostarse con lo que se mueva, sobre todo si son casadas (aclaración: no tengo nada en contra de las viejas que se acuestan con lo que se mueva, pero estoy hablando con estos pendejos).

Oiga, y usted que lleva tantos años casado… -No, pues tú tienes que estar disponible cuando y como quiera tu esposo, y además hacerlo con quien puedas, porque diario lo mismo, pues no…así que cuando se te ofrezca… Eso me gano por preguntar…

Les tengo una palabra:

IN SUL SOS

(palabra en color rojo fosforescente, sólo que me dio hueva ponerle color en la computadora)

Ya sé que no saben el significado, sería demasiado pedir. Pero no hace falta que vayan al diccionario, sólo véanse en el espejo y tendrán la definición exacta.

Es que hay gueyes tan jodidamente atractivos que los ves y ya te mojaste, o de plano ya te viniste, pero con ustedes uno se muere de la risa y de la penita ajena.

Iuc.

Pero para que vean que puedo apreciar las cosas en su justa dimensión, tengo que reconocerles que tienen una gran autoestima, confianza en su físico y no se dejan vencer ante la negativa de los demás. Me levanto y aplaudo. Porque eso de tener la gracia de una rana atropellada y dos neuronas que apenas si logran hacer sinapsis,  jugar a los galanes de televisa región cuatro, y aun así no amilanarse ante “no’s” e indiferencias y risas burlonas, eso sí que es admirable.

Ojalá yo tuviera un ápice de su autoestima y de su fuerza de voluntad. No que yo, ante la sola idea del rechazo, me pongo emo y me sumo en la inmovilidad total.

Para resumir y acabar de una vez con este vergonzoso tema, TODOS estamos de acuerdo: hablamos de sexo. pero ustedes confunden sexo con coito insulso, y yo querría Sexo con mayúsculas, si estuviéramos hablando de una buena cogida entonces sí me pondrían a pensar y chance, chaaance, chaaaaaance, pero no.

Además, primero los mandaría desinfectar, hacerse análisis de vih, gonorrea, ladillas y todas las plagas habidas y por haber y, de pasarlos, tendrían que hacerlo sin abrir el hocico para soltar sus pendejadas monumentales.

(La neta la neta la neta, lo que pasa es que a mí el sexo me da una hueva impresionante, la verdad)