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Archivo de la categoría: Confesiones

Voluble

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¿Te acuerdas de cuando vi por primera vez al vocalista de Los Babasónicos?

Exclamé: ¡Está horrible! ¡Lástima de la voz tan bonita que tiene, y esa cara tan repulsiva!

Bueno, pues últimamente he estado viendo videos de Los Babasónicos.

Y el vocalista ya me gusta.

Y mucho.

De imaginaciones

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Imagino que los demás me miran pensando: “quiero destruirte, voy a destruirte”

Se me olvida que yo soy la única que puede destruirme.

Se me olvida que yo soy la que llevo toda una vida destruyéndome.

Sin título

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Se acerca la hora. Siempre con el tiempo encima, más bien a destiempo.

Tengo una idea.

Tengo muchas ideas.

No es cierto.

La verdad es que no se me ocurre nada.

O sí, pero cuál es el chiste.

¿Para qué?

¿Por qué es importante tener algo que decir, y decirlo?

Como si importara.

Eso por un lado, vieja historia, el mismo cuento de siempre.

Y por otro lado, me deprime mucho más que Mari me diga: “tú tranquila, tú disfruta”. Que le diga a él: “R. tiene unas imágenes impresionantes con la adaptación que le hizo a su cámara, y (no, de hecho no puedo reproducir lo demás que dijo)”

Sí, se me ocurrieron muchas ideas, ideas que han estado desde hace mucho tiempo pero no sé cómo concretarlas, no sé cómo reinterpretarlas. Y luego el paisaje, deprimente. Siempre he odiado el paisaje. Y luego el desánimo de cada día. Disparo y disparo. (Por cierto, eso me recuerda que ahora mismo debería estár en el laboratorio… no, no no). Acabo. El pseudodesierto a cinco minutos de la ciudad.

Y entonces él viene y me habla. Miedo.

No entiendo, de verdad, cómo alguien que este año está sacando fotos en el Sahara, fotos impresionantes que cuando las vi me dije “esto es digital, obviamente”, pues no, no señor, son fotos análogas, increíble pero cierto, fotos análogas; que ha estado en los confines de arriba y de abajo, que lleva tres días abrumándonos con sus ensayos, que está en su elemento paisajeril; no entiendo, como decía, que se acerque y me pregunte mi nombre, dónde vivo, si tengo hermanos, qué hago, dónde y qué estudio (no, le digo, en tiempo pasado ya), qué hago, qué me gusta, dónde trabajo, qué hacen mis papás, mi edad, mis amigos, a qué hora esto, a qué hora lo otro, bueno, el interrogatorio más exhaustivo al que me han sometido.

No lo entiendo, y me asusta. Es decir, sí lo entiendo, y me asusta.

Esta noche, en sueños, creo que me vino la imagen. Pero tengo miedo, como siempre.  El desánimo prevalece.

Es que me deprime este… no sé exactamente, son muchas cosas: que no tenga nada que decir, que sí pero para qué, que me engaño, que el mundo y la gente realmente no me interesan, y entonces ya todo se jode, ya todo es una mentira, esto y yo y tú, y todo todo. Porque fue un golpe en la cara su interés genuino por el mundo, por mí, por la gente, su curiosidad, su sencillez, su amabilidad. No sé hacia dónde va, digo, pero el punto es que se interesa y se acerca y pregunta y te ve a los ojos y… cosas que yo nunca hago, la verdad.

Y me siento mal.

Y es que, desde el primer minuto, los demás están: “maestro esto, maestro lotro” y lo acosan y se acercan y le hablan y le hablan ¿de qué le hablan? me devano los sesos, que me pasen tantito arrojo y tantito verbo. Está Santoyo, que le habla y se luce y quiere dejar claro que él también es ya un fotógrafo, que hablan el mismo idioma, que le quede claro. Y está la fulanita esa, que también quiere dejar claro que es fotógrafa y nos mira por debajo del hombro, y está… deja ya de criticar como siempre -tranquila, que si a ellos los critico a mí me critico el doble y el triple y el cuádruple-.

Pues sí, y ayer ahí los tienes, otra vez, hablándole, rondándolo, no sé cómo pueden tener lo que deba de tenerse para hacer eso sin descanso. Y él condescendiente, sí, ajá. Porque le hablan de ellos, por todos los dioses, le hablan y le hablan (es que nunca dejará de sorprenderme esa capacidad que tiene la gente para hablar y hablar y hablar) de ellos y por qué habría de interesarle, ¿por qué? ¿Y por qué no se dan cuenta? Y a los cinco minutos oigo que él dice por fin “pero te estoy quitando el tiempo, anda a sacar tus fotos”. Gulp. Pero llega el siguiente, y después el siguiente, y así. Por eso yo quitada de la pena, termino y me voy a contemplar el pseudo paisaje, y entonces él viene y me habla y me pregunta. HOrrible. Pero por mucho tiempo, que se acercó cuando el sol todavía estaba en pleno y fue oscureciendo y se hizo de noche y ahí seguía. Hasta que logré, horas después (la exagerada), hacerle la clásica y estratégica pregunta pendeja mamila sobre el arte contemporáneo y habló y hablo y habló y yo respiré un milímetro aliviada y me limité a lo único que sé (según): escuchar y mover la cabeza pendejamente “sí” “no” con la infaltable sonrisa lela de “te estoy siguiendo perfectamente”.

Ya con el sol muriendo que empiezana regresar los demás y entonces mi alivio creció dos milímetros, se arrremlinan alrededor y pienso “por fin” ya no estoy sola, pero él sigue y sigue con todo un discurso (osh, por qué no se me ocurrió oootra pregunta, maldición) dirigido sólo a  mí porque no ve a nadie más y me dice “¿ves” ¿ajá?” y “por que si tú” y me señala y se mueve y está pero bien inspirado y mis complejos y angustias vuelven a multiplicarse porque entonces los otros no saben qué hacer porque están en circulito a su alrededor pero no los pela ni los ve ni los nota, pero yo sí los noto y veo que ya no lo ven a él, sino que voltean a verme a mí, quince monitos volteándome a ver a momentitos y entonces pienso “no, yo nunca me intereso por nadie así, y aunque lo haga, no lo hago, y entonces no tengo nada qué decir, y si tengo algo que decir, no me interesa decirlo, y entonces qué hago aquí, mejor pido disculpas  y me largo.

Definitivamente confirmo que no sé lo que quiero. Ni siquiera sirvo para fingir.

Y me dijo “quiero ver tus fotos”. Seguro hoy ya no fui al laboratorio. No he cometido errores en el revelado ni en la impresión. Pero seguro, cuando vaya al laboratorio, arruinaré o el negativo o las impresiones o algo. Seguro.

Y no quiero que vea mis fotos ni el ensayo mamila que hice Kant-Marías-Bolaño-percepción-epistemología-escuchar-mal-desierto. Hazme el maldito favor. Supongo que para la ffyl está para aplausos de foca, pero para el mundo rial esos ensayos son de pena ajena.

Me dan una envidia espantosa los otros monitos que desde el primer minuto van y le ponen sus portafolios en la jeta (o sea, con qué cara vas y le enseñas tu “obra ” a alguien así, a mí más bien me hierve la cara de vergüenza) y él “no, yo no vine a ver portafolios” y los otros “no, nada más ésta” y le enjaretan la carpeta.

En fin, crónica de otro intento truncado.

Por qué nunca contesto a ¿y cuál es tu tipo?

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Con motivo del grandioso día del amor y de la amistad, balconeo mis gustos a los cuatro vientos. No mis gustos cursis de “es mi amor platónico” ni esas patrañas. Voy a declarar qué clase de sujetos me alborotan la hormona así bien cabrón, me despiertan un deseo irrefrenable y me ponen en celo. Pongo algunos ejemplos, nomás para que se den una idea.

A mí me atrae sexualmente… Mick Jagger. ¿A poco no está bien guapo?

Ya de por sí es discutible que Jagger cumpla los cánones de la guapura, pero así NO es como me gusta. Mmmmh, sí, está guapo, pero equis.

Como me encanta a mí, es así:

Qué mirada, qué personalidad, o sea el tipo ha vivido DE TO DO, talentoso, genial, baila bien sexi…

Qué Brad Pitt ni qué nada, si está horrible, qué diablos le ven. A mí el que me gusta es Benicio del Toro, pero no así:

Sino así:

Y Willie Colón, así no:

sino así:

Y este monito que sale en La ley y el orden, está guapo pero no me alborota:

En cambio así, hormona mata neurona:

Y el papacito de Robert de Niro, uff, guapísimo en sus años mozos y de madurez, guapeeeeeesimo, pero  nada de nada:

En cambio así, que ya está robando oxígeno, no mamar no mamar, me enloquece!

Y esta belleza:

Me atrae horrores así; todo marcado, fregado, hecho trizas; pero ven su mirada, cuánto dolor y sabiduría tiene el pobre y sigue luchando en el diván y su sonrisa…

De aquí, el de la derecha es mi novio:

Y éste:

Y ÉSTE ME ENCANNTAAAAA!!!!!!!!!!!!

Este monito es de los más jóvenes que me gustan:

Podría seguir con más ejemplos, pero ya quedó bastante claro que me gustan ya cuando están en la tercera edad. Ratita dice que yo voy a buscar mis “novios” al geriátrico, se muere de la risa.

Para no sentirme tan mal, finalizo con foto del cuasi único monito que, a pesar de que está joven, me enloquece igual que los anteriores. Es la excepción a la regla, pero es que el maldito tiene una personalidad avasalladora, súper talentoso, inteligente y guapísimo.

Y escogí esta foto porque la monita también está prrreeeeeeeeeeciosa.

Crítica erudita de Sherlock Holmes, la película; y sesión de opinadero barato

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Pasando a cosas más serias, interesantes y relevantes para la humanidad, el otro día vimos Sherlock Holmes, la película. En el pueblo no había otra cosa qué ver, de las que hay me falta ver Avatar y ya llegó Amor sin escalas. Total que está buena-palomera, nada del otro mundo. Y eso que yo me leí todo Sherlock Holmes, y no quedé del todo decepcionada, para ser una película. Aunque yo prefería mil veces Agatha Christie, con sus métodos psicológicos en vez de arrastrarse por el suelo buscando huellas, Poirot todo lo descubría con la mente, qué emoción. “No hay crimen perfecto, siempre algo tiene que salir mal”. O “siempre hay UN testigo, SIEMPRE”. “Tienes que saber lo que no te dicen” Bueno, ahora que lo pienso aprendí horrores sobre la gente leyendo a Agatha Christie.

Bueno, pero ya me perdí. Lo que quiero decir en esta entrada es:

¡PERO QUÉ BUENÍSIMO Y GUAPÍSIMO QUE ESTÁ ROBERT DOWNEY JR., OMG!

Seguramente por eso ni me fijé en la película con mi acostumbrada manía criticona, ¡ah, y además estaba doblada la mugrosa película, porque en el pueblo así lo prefieren y ni nos fijamos antes que si lo hubiéramos sabido no entrábamos! Lo más naco, decadente y apestoso del mundo son las películas dobladas, no mamar. Bueno, pues ya ni me acordaba que la vi con doblaje, porque todo fue taco de ojo con mi novio Robert Downey. Ratita: “al menos visualmente está fregona: la recreación de las escenas, de la época, la fotografía, Londres de 1800…” Yo: “¿Londres, cuál Londres, cuáles paisajes?” jijijiji

No estaba así antes, ya lo había visto en una que otra peli y sí, qué bien actúa y otro pobre geniecillo atormentado por las drogas, pobre, otra vez anda hasta atrás; y párale de contar.

Peeeeeero qué bien se ha puesto, creo que a raíz de que la última rehabilitación ha sido exitosa, está bueneeeeeeeeeesimo, no me cansaré de decirlo. Y luego en su papel de la película, todo maloso, adicto, despoticón, fregón. Y la escena de la pelea, con el torso desnudo… nononoonononnoononono.

Que cuide ese cuerpecillo de los dioses que tiene, no vaya a terminar como mi otro novio Mickey Rourke, quien aun con su cuerpo y cara destrozados me gusta muchísimo porque ya está más vejete y más sabio (han de saber que los vejetes me atraen horrores, ay papá, ¿ya ves, pa’qué me tienes a los cincuenta años?).

En mi muy humilde y sabandijesca opinión, los únicos que tendrían “derecho” (órale con la sabandija nazi y dictatorial) a drogarse y sufrir horrores y lastimarse de tal modo, son los artistas de a devis, o geniecillos, los que de plano luchan contra algo más fuerte que ellos, sus demonios los atormentan y sufren mucho y no lo pueden evitar y todo eso es la base de su genio creador. Ejemplos facilones que todos conocemos: Amy Winehouse, Rourke, Robert Downey Jr., Pete Doherty. De’ai en fuera, no mamen, ya dejen de volverse adictos a lo pendejo (ustedes, mayores de 16 años que ya deben  tener consciencia  y criterio), con tanta pinche demanda vean a dónde nos han llevado con el pinche narco que ya gobierna al mundo y es la economía más fuerte y en dos semanas de empezado el año ya van decenas y decenas de muertos y ustedes hasta atrás y sus cuerpos destrozados y ya con dos neuronas y esos cabrones podridos en dinero y poder. A mí nunca me han tentado las drogas, pero si lo hicieran, nada más de pensar que voy a hacer más ricos a esos cabrones y los muertos y los torturados y los descabezados, ni madres. O sólo que yo tuviera mis matitas de mota y amapola en el jardín trasero.

No me rasgo las vestiduras ni nada. Me dirán: Y a ti qué te importa si el mundo se droga o no. Pues sí me importa porque a mí y a todos nos afecta, vean cómo están las cosas. Si fuera tan fácil como comprarlas  y consumirlas sin hacerle daño a nadie más, pero no, para que puedas meterte una dosis hubo varios muertos en el camino, pendejos, así somos los humanos de perversos. O sea, nunca van a legalizar las drogas, a nadie de esos cabrones le conviene.

Pero bueno, el mundo se va a acabar de todos modos y ya todos estamos en el mismo desmadre. No tienen que ser las drogas, está la piratería, o cualquier negocio puede ser lavado de dinero… ya nadie estamos libres de culpa.

Pero qué buenísimo está Robert Downey Jr. He dicho.

Propósitos (nada que ver con las fechas próximas que para mí siempre han pasado sin pena ni gloria) Primera de mil partes

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No tomarme tan en serio (uuuuy, lo veo imposible; además, si lo hiciera, este blog no tendría razón de ser y desaparecería, y qué desgracia, digo, qué tragedia sin parangón)

Alivianarme (parecido con el anterior, pero no es igual)

Disfrutar mi presente (no manches, dije propósitos, no sueños guajiros)

Sonreír (iba a poner “más a menudo”, pero sería inexacto, debo dejarlo en “sonreír” simplemente)

Tomar fotos cuyo objetivo sea mostrar cuán peculiar, bonito, idílico, divertido, memorable, invaluable, agradable y todo lo que termine en -ble es mi entorno y mi modo de verlo, claro.

Madurar (no sé bien qué significa, pero debe encontrarse en cualquier lista de propósitos)

Poner un poco (hasta aquí vamos bien) de orden en el chiquero de mi casa, mi coche, mi clóset, mi escritorio laboril y sí, también en mi vida (no, aquí ya chafeó)

Aceptar que mi vida no tiene orden, aunque por fuera parezca que sí. Aceptar que a lo mejor no tengo por qué casar ambas partes. Lo único malo es que NADIE, NADIE puede entrar a mi casa así de hola, he llegado, jojojo. Primero deben darme dos semanas para dedicarme frenéticamente tiempo completo a ordenar y quitar el polvo. ———oh oh oh se me está ocurriendo algo que no sabía que sabía: confieso que yo no tengo mayores problemas con la falta de orden y las apariencias y lo que puede haber detrás, el problema lo tienen los demás que no tengo idea cómo diablos me ven o luzco, que siempre exclaman ¡pero te ves tan seria, tan ordenada, tan propia y blablabla! Ellos se desmayarían de entrar a mi casa de la  impresión que se han forjado de mí, yo capto eso y es lo que me incomoda. No, señores, soy seria pero también me río, me trauma mi aspecto pero también soy un desmadre puertas adentro, soy muy civilizada (ejem, reprimida) pero estuve en el equipo de box de la universidad, puedo golpear  a puñetazos y patadas (nunca tuve la oportunidad, sniff, por eso necesité ring) nada-de-mamadas-de-jaloncitos-y-rasguños yo más bien me imagino rompiendo una botella y órale y puedo decir groserías peor que un carretonero, me gusta ir a la ópera pero en mi ipod hay cumbias pipipipipipipiiiiiii (más o menos así va el gritito ya todo un clásico, ¿no?)

Dejar de escuchar una canción ad nauseam cual si fuera un mantra (mi ratita dixit) (En la última hora y media ha sido Prendedor, con Cecilia Toussaint, y todavía no me canso)

Si yo fuera lesbiana…

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o bisexual, me gustaría tirarme a a…uff por quién empiezo. Ana de la Reguera, Nelly Furtado, Shakira, Blair de Gossip Girl. Por lo pronto son de las que me acuerdo.