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Archivo de la etiqueta: el mundo se va a acabar

Voluble

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¿Te acuerdas de cuando vi por primera vez al vocalista de Los Babasónicos?

Exclamé: ¡Está horrible! ¡Lástima de la voz tan bonita que tiene, y esa cara tan repulsiva!

Bueno, pues últimamente he estado viendo videos de Los Babasónicos.

Y el vocalista ya me gusta.

Y mucho.

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To be with a soul so hungry and powerful and needful to go forth into the universe

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No me gustan las divisiones, o tal vez es que me gusten demasiado: blanco/negro; bueno/malo; todo/nada; nunca/siempre.

Como sea, el mundo se divide en muchas cosas, por ejemplo, en gente pendeja y en gente que no es pendeja. Por ejemplo, en gente con vida interior y en gente feliz. Por ejemplo.

El caso es que hay esta niña, P. Y no puedo evitar decirle niña, a pesar de que tiene 24 años. O sea, es chiquita chiquita comparada conmigo, comparada con lo anciana que me siento, lo que daría por tener nuevamente su edad, toooooodo lo que haría, ajá, tooooodo lo que cambiaría, ajá. Toda una vida por delante. Pero estamos de acuerdo en que ya es toda una adulta, en que toooooda la gente que conozco, a los 24 ya va pero más que encaminado, ya tiene toda una historia detrás, ya tiene Experiencia, sabiduría, sufrimiento a cuestas.

Los miras a los ojos y toda una historia te da la bienvenida.

Personalidad.

En fin, está esta niña, P., que la ves y … es todo lo que hay.

Lo más triste del mundo: lo que ves es lo que hay.

¿El resultado?: Que es la niña más simpática del mundo mundial. Easygoing como no tienen una idea. Sonrisa eterna en la cara. Sonríe hasta con los ojos, pero de esa sonrisa que no te dice nada más que: “soy feliz”. O sea, la sonrisa más fotogénica del mundo.

La sonrisa, creo yo, es hermosa cuando la tiene alguien que ha sufrido, (güareverdatmins).

No me malentiendan. A mí también me cae la mar de bien. Últimamente he pensado seriamente (sin sarcasmo, aclaro) en dar el siguiente paso: invitarla al cine, al café, ya saben, todo eso que se supone se hace en estos casos. Su compañía te relaja, te llena de buena vibra, te dan ganas de sonreír también, te dan ganas horribles de poder ser como ella y ver la vida bonito, te rindes ante su carisma. Es inevitable: en un grupo, es el foco de atención, un foco visual, pero un foco vacío. Y después de un año de conocerla, puedo decirlo: un foco idiota.

Nada por aquí, nada por allá.

Cero misterio, cero secretos oscuros, nada dónde escarbar, cero capas de cebolla. Cero fantasmas

Me dirás: “tú qué sabes, si no la conoces, si no les has preguntado, si no eres íntima suya”.

Ajá, pero las historias se advierten a kilómetros de distancia. Huelen, a veces hasta apestan. Siempre. —Por eso haces clic con ciertas personas y por eso las multitudes te rechazan.

Y yo las detecto, déjenme les digo. Sí, no sabre cuál es la historia particular, pero sé cuando hay historias. Y al revés, es instantáneo cuando se detecta cuando no hay historia en absoluto. Y P.  no tiene historia. Es más, muchas veces, aunque sean tus amigos, pueden pasar meses o años para que te cuenten la suya, la verdadera. O a veces ni te las cuentan, pero ambos saben que ahí está, que es lo que te conecta, pueden mirarse a los ojos y comprenderse. Así que no es estrictamente necesario que uno sepa la historia (eso, con suerte, vendrà con el tiempo, con la cercanía), sino sólo saber que ahí está, esperándote, recibiéndote, comprendiéndote.

Todos sufrimos. El problema, quizá , es que hay personas como ella que rechazan ese sufrimiento, no lo aceptan, no lo procesan no lo rumian hasta el cansancio , lo minimizan-le temen-lo-ignoran-qué-sé-yo, no se hacen historias con eso. Literatura. Siguen adelante, como los animalitos del bosque, viven el presente; no como debe ser, sino a lo coelho.

Y entonces, a esta niña tan linda, tan fotogénica (maldita), tan delgada (maldita), tan sonriente, nadie le ha dicho “eres interesante”. Nadie. No hay nada qué conocerle.

Y entonces ella se toma fotos, retratos, esforzándose por parecer femenina, esforzándose por parecer sensual, se desnuda, juega con luces y sombras en la intimidad de su cuartucho, se pone leotardos, se pone vestidos y… nada, fotos igual de vacías que ella.

¿Cómo podría ser sensual si no tiene misterio alguno?

¿Cómo puede resultar intrigante si clama a los cuatro vientos que ama su cuerpo y se la pasa predicando tipo “es que hay que aceptarnos tal como somos”?

¿Y cómo somos, estúpida? ¿Eh? ¿Tú sabes? Porque yo llevo toda mi vida tratando de averiguarlo, y cada día estoy más confundida.

Nota al margen: todos los genios que conozco, siempre, en alguna medida, están a disgusto con su cuerpo; o su relación con su cuerpo, es, digamos, problemática. Que si el peso, que si estoy feo, que si ya me quedo calvo, que si ya tengo canas, que si no soy atlético, que si la uña del dedo gordo del pie… El libro Microserfs lo describe de una manera hermosa. Es como si, en la medida en que tienes “vida interior”, en la medida en que te preguntas cosas, en la medida en que te sabes en un tiempo y en un espacio determinados, siempre está esta mediación del cuerpo, y la tienes que resolver de alguna manera, y esa manera no siempre es la “mejor”.  Es como un lastre, y la lucha por encontrar tu lugar en el mundo es la lucha en que te relacionas con tu cuerpo.  NO sé, algo así.

Ya lo dijo Amy Winehouse: ninguna mujer que se precie de vivir aquí y ahora, está a gusto con cu cuerpo. Un signo de estos tiempos es odiar nuestro cuerpo, o de perdida no aceptarlo. En todo caso, como diría sabia y hermosamente bob, ése es tu marco de referencia contra el cual vas a luchar. Tienes que conocer tu marcode referencia, no  para sonreír idiotamente, sino para saber en qué terreno te estás moviendo y cómo quieres reaccionar.

Y P., sospecho, no tiene idea de que se mueve en algún terreno, para empezar.

¿Y qué te queda entonces? Pues lo que ves. NO más.

Nuevo jefe

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Este mes cambiamos de jefe.

Divertidísimo

Cuando pensabas que no podía ir peor…

El lugar es un Caos. Sí, ya lo era, pero ahora es El Caos.

Divertidísimo

Con el plus de que podemos hacer lo que nos venga en gana.

Bueno, ya podíamos, pero ahora con descaro y sin culpa.

Bueno, yo no hago lo que me venga en gana, y no por virtuosa, sino porque nunca hago lo que quiero, sino lo que debo.

Le queda tan grande el lugar que no ha reparado en nuestras existencias como blanco de su ineptitud, al menos no en la mía.

Y la secretaria…divertidísimo: no sabe distinguir entre libro y revista.

Me la he pasado muy bien, tanto, que he pensado seriamente, pero que muy seriamente, en presentar mi renuncia ya mismo.

De verdad, hasta he llegado temprano sin problemas.

De verdad, quiero renunciar.

De verdad, qué susto confirmar que no me gusta estar bien.

Parte de novedades

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Me he quedado sin computadora. Tenía una notebook de lo más chafita, la más barata del mercado, sólo servía para conectarse a internet y como máquina de escribir, pues cuando me la compré era todo lo que necesitaba. Pero ya después empecé con la foto y resulta que necesito una compu decente para que aguante el photoshop…

Y ahora me he quedado sin nada. Mi compu murió, así nomás. Y lo peor de todo es que allí tenía guardadas todas mis fotos, cientos de fotos, en una memoria virtual pero creo que ya las perdí porque lo que se murió es el disco duro, y no sé si la información pueda recuperarse.

Dos carpetas de fotos no eran mías solamente, eran portafolios que hicimos en grupo, no sé qué hacer, me van a matar 😦

Y ahora estoy en un dilema: obviamente NECESITO otra compu, porque hoy en día es artículo de primera necesidad ¿verdad? Pero no tengo presupuesto. En la urgencia, voy a comprarme otra notebook chafita, aunque ya no taaaaan chafa como la que tenía, y seguiré con la necesidad de otra pc grande que aguante milochomil programas.

Qué bajo he caído, tener dilemas así, y resignarme a comprar pa’lo que me alcance a 18 meses sin intereses…

Mientras tanto, ¡morimos de calor!!!!!!! Horrible horrible, nos asamos, ya llevamos meses en el infierno, y en el pueblo nomás no llueve. A veces medio se nubla, pero no llueve, y el bochorno se recrudece. Es increíble, en los años que llevo aquí nunca había pasado, siempre hacía frío mañana y noche; y ahora ya llevo meses en ropa de verano todo el día: falditas, vestidos, blusitas delgadas…

El apetito, sin embargo, no se quita. Con este calor, me he vuelto adicta a los frapuchinos y mocas frappé, diario me compro uno, apenas para equilibrar un poco mi termostato. Obviamente el del jekemir es el número uno, le siguen los del café de Liverpool (¡sorpresa!), los de Santa Clara, y los demás. Acompañados de pastelines como éste:

El filete de pescado en salsa de huitlacoche:

Y también helados al por mayor. Moyo ya llegó al pueblo, así que arraso también:

Aunque no le hago el feo a los de Santa Clara, a los de yogurt, a los jagendaz, a los del tianguis…

De los cerdos con moños (maldito julebéc, no me acaba de convencer, pero su frase de los cerdos con moños definitivamente es contundente)

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Siempre que te leo me dan unas ganas bárbaras de escribir , pero bárbaras en serio, tan en serio que me rebasan y ya no escribo nada. Eres el culpable del declive de este blog, de por sí tan barato desde el principio.

El principio.

En principio todo es lo mismo, y por eso importa, por eso debe importarte. Por favor, que te importe; por favor, que te importe.

Porque llega un momento en que empeñarte en que no importe lo que no importa, es infinitamente más desgastante que hacer que te importe, que fingir que te importe.

Mis ejemplos de que todo está mal, y no puede tener remedio:

– Que yo siga pensando en términos de “bien” y “mal”, a pesar de todo. Como si no lo supiera.

-Que yo siga pensando en términos de “correcto” e “incorrecto”, como si no lo supiera.

-Que me siga deprimiendo que todo esté como está, como debe estar; como si fuera el gran descubrimiento.

– Que, entonces, en el fondo, tengo esperanza. Que, entonces, me rasgo las vestiduras, como si hubiera algo por qué rasgarse las vestiduras.

Entonces, tenemos a la elefante (¡vaya, hacía tanto tiempo!) que a fuerza de comer lechuga, tomar sabe dios qué potajes del mal, y según ella, hacer ejercicio (¿se imaginan a una elefante corriendo grácilmente, pum pum pum pum pum en cámara lenta con sus carnes cobrando vida propia esparciéndose en todas direcciones? Yo sí) bajó…dos kilos. Bueno, regalémosle otro. Nonono, estoy de buenas el día de hoy, digamos entonces que bajó ¡cinco kilos!!!!

Ok, para tu tren. Estamos de acuerdo en que si un elefante baja cinco kilos no podemos festejar nada porque no se nota ni madres y no se nota ni madres porque le siguen sobrando unos veinte kilos mínimo.

Pero ella no está de acuerdo con nosotros. Ella se embarra unos jeans, se embarra unas blusas de licra para que apreciemos sus bamboleantes lonjas en todo su esplendor y estrena corte de pelo y diademitas con lo que se ve cuerpo de elefante-cabeza de párvula=ridiculez al cubo y recontracubo.

Sin embargo, hasta aquí todo bien, yo pensaba: mira qué bien, deberías aprender, eso es autoestima y no mamadas, eso es apreciar la esencia y no las apariencias (es que vi el video de Los Aterciopelados en la mañana), qué bonito ejemplo de una gorda-sana (a mí no me digan nada, ¿qué no ven que estar “sano” es lo de hoy?), mira cómo es cierto que hay gordos que hacen ejercicio por salud y no se trauman por no estar delgados, ha de aceptar a sus genes gordos, ha de estar satisfecha con su grasosa agilidad, ha de aceptar que en este mundo hay distintas complexiones, qué bonito, qué bonito.

Hasta que por azares del destino me toca estar con ella unos días, y que todo el tiempo se la pasa diciendo: –No, es que ahora que soy delgada; no, es que a los delgados nos queda todo; no, es que estando delgado uno siempre se ve bien; no, es que…

¡Por favor alguien despiérteme de esta pesadilla!!! ¡alguien sáqueme de este mundo paralelo!!!

De verdad, no tengo nada en contra de la gordura elefantiástica. Estoy en contra de no tener un suelo firme debajo, me da pánico mi propia locura pero me da más pánico la de los demás. Porque si los demás están más locos que uno, ¿¡qué nos queda?!!!!!!!

O sea, ¿en qué pinche planeta la elefante se ve a sí misma delgada y realizada???? ¿En qué pinche planeta, cuando además en todos lados te bombardean con EL canon de la delgadez y no mamadas?

O sea, falta de referentes no tiene, que no mame!!!!! O sea, dos ojos sí que tiene, que no mame!

¿No ven que es síntoma de algo terrible? (Porque ejemplos así sobran y nos invaden). ¿No ven que es un problema de percepción de la realidad? ¿Cómo podemos hablar de nada, si sus referentes más básicos y obvios están todos torcidos? ¿Dónde está el fundamento de la epistemología, si el consenso fenomenológico nomás no existe? ¿Cómo puedo decirle a alguien: mira qué sol tan bonito, si ese alguien a lo mejor está viendo una luna espantosa? Y no me vengan con mamadas de que eso es la poesía, si lo de hoy es la ciencia y sus certezas.

Bueno, por eso ya no hablo con nadie. El lenguaje ya no es lo que solía ser.

Y por eso yo me realizo caminando enfrente de la elefante y sus congéneres, hambreadas de tanta lechuga; disfrutando sobremanera sus miradas desesperadas y babeantes a mi heladote de tres bolas, delicioso.

Mmmmh.

 

Soy profeta

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En estos días de libertad tengo que:

-Renovar mi pasaporte

-Ir al doctor por mis infinitos males (el último: me salió una mancha horrible en la mano. Y yo digo: o es cáncer, o mi hígado ya no sirve y me lo tienen que trasplantar, o es lepra, o es vitiligo) Por lo tanto, no quiero ir al médico. Por lo tanto, me imagino cosas más horribles y menos quiero ir al médico.

-Hacerme análisis por autoreceta. Pero aplica el punto anterior: tengo miedo de que salgan los resultados más aciagos, y no me los hago. Si, por otro lado, sale todo bien como siempre, en vez de calmarme, me angustio todavía más, porque entonces pienso que lo que tengo es tan grave y enigmático que ni los análisis convencionales lo detectan. Me angustio y pienso que tendría que ser  millonaria para irme a Houston y hacerme los más especializados análisis, y ahí sí que saldrían todos los males que tengo.

-Arreglar mi cuarto

-Ordenar y depurar mi closet

-Hacer arreglos a la ropa que necesita costuras, bastillas, enchuladas.

-Leer

-Renovar el celular arcaico de Ratita

Preveo que no haré nada de lo anterior.

 

"…donde las caras van a nacer cuando las mire"

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Llevo algunos meses escuchando un programa de radio que me bajo del itunes: Dispara Margot Dispara. Es uno de mis programas favoritos. Como no todo el día ni todos los días tengo acceso a internet, de pronto se me atrasan los programas, pero me gusta bajármelos de a montón y escucharlos de a montón también. Es tan chistoso e irreverente. La entrada la grabó mi novio Jaime López y hace referencia a un programa o radionovela viejita y el conductor es Sergio Zurita, un tipo que es una enciclopedia con patas de la “cultura contemporánea”, mamucón pero acertado la mayoría de las veces, escritor y dramaturgo, pero sobre todo, con un sentido del humor increíble. De verdad, el sentido del humor es tan poco valorado y tan desconocido y tan poco practicado y tan triste en el fondo. Zurita mismo dice que, en vivo, es el tipo más aburrido, grisáceo e incómodo del mundo. Le creo.

No sé cuál era el punto del post, iba por el humor y la tolerancia y la hipocresía y la estupidez y la doble moral. Algo así.

El caso es que acaban de abrir en el df el museo de la tolerancia, con salas interactivas y un vagón original de los que transportaron a judíos a los campos. Y grabaciones de ejemplos de intolerancia. Y entre esas grabaciones, pusieron un fragmento de Dispara Margot Dispara.

Como si nadie entendiera el humor hoy en día cuando hoy es cuando menos en serio se toman todas las cosas.

“Tolero esto” “tolero aquello” encierra una superioridad moral, un facismo encubierto, una nariz oliendo caca, un gesto de condescendencia barata.

Si al menos se dieran cuenta…