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Voluble

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¿Te acuerdas de cuando vi por primera vez al vocalista de Los Babasónicos?

Exclamé: ¡Está horrible! ¡Lástima de la voz tan bonita que tiene, y esa cara tan repulsiva!

Bueno, pues últimamente he estado viendo videos de Los Babasónicos.

Y el vocalista ya me gusta.

Y mucho.

Bitácora

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Desde hace pocos años, espero con ansia estas fechas, por el Festival de la ciudad de México y Radar (ahora Aural). Ahora que estoy en el pueblo, procuro ir a lo más que pueda, según se ajusten mis horarios de trabajo y la disponibilidad para trasladarme.

Hay varios espectáculos que me han impactado: Don Giovanni, hace dos años (¿o fue el pasado?) estuvo impresionante, me gustó mucho. También La música de las estrellas, en el espacio escultórico, fue casi mágico-cómico-místico.

De este año, me han gustado varios a los que he ido (y espero poder ir a más!), el concierto de Zoe Keating me encantó, muy tierno, igual que ella, apacible, arrullador,, bonito.

Y También Rusalka, la puesta en escena está muy bien, la escenografía fue lo que más me impresionó. La historia, basada en La sirenita de Andersen, es todo un culebrón, el final está horrible, nada de finales felices, está muy trágico. Todo un espectáculo. (Además, Rusalka ha sido el único espectáculo que ha empezado puntual puntual, no como los otros que se retrasan como media hora en promedio, que no mamen).

La ópera se me figura un viaje en el tiempo delicioso y rotundo, no solo por las historias en sí, no solo por el espectáculo, sino que como espectadores te exige otro campo mental, otro ritmo, otra visión de mundo, otro mood. Es como que estamos tan acostumbrados a lo inmediato, vertiginoso, a las películas rápidas, con efectos visuales y sonoros que te hacen saltar de la silla, soltar el grito. Y entonces te sientas a ver la ópera, y no mames, así como así viajas dos o tres siglos atrás: otro ritmo de escucha, otra ingenuidad, diálogos lentísimos y que se repiten una dos tres cuatro cinco veces, para que entiendas y comprendas y sientas y te dé la catarsis; no como en las telenovelas que ya no son lo de hace diez años. Ahora, según estudios profundísimos, los productores y directores de escenas telenoveleras saben que cada escena no debe durar más de 20 segundos, pas deben pasar a otra, pas a otra, pas a otra, porque si no la atención del público cae.

Y entonces en la ópera no, todo lentito, profundo, intenso, y cuando tú te dejas, ya estás en la inocencia de nuevo y como todo buen inocente, ya estás captando todo, ya estás sintiendo todo, ya estás lidiando con el destino, ya tu corazoncito late y ya sales renovado y feliz. Bueno, no.

Sola sola sola:

“Toma cuanto tengo y hazme humana”

¡Ni vivir ni morir!

Aquí el príncipe prefiere a la pasión en vez de a la frígida de Rusalka:

Aquí está repudiada por todos y por todo:

Aquí ya no me acuerdo por qué vuelve a aparecer la Hechicera:

Y acaba todo triste el asunto, como la vida misma, sí señor.

Que no se te olvide

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La nota que recibiste de tu primer pretendiente

El primer diario que tuviste y que escribías en la madrugada, junto a tu ventana, a la luz de la lámpara de la calle.

Tu primer amiga

El pantalón con hojas grabadas en la tela.

Las gemelas que te rogaban que fueras novia de su amigo.

El chico que te encantaba en la secundaria. ¿Sergio? ¿Francisco? ¿Javier? No, ya olvidaste su nombre. Era guapísimo, con la mirada más profunda que hayas visto.

El único rubio que te ha gustado.

Y luego desapareció. Que porque mató con una pistola. Por la espalda. Sí, quienes te lo contaron hacían énfasis en que fue “por la espalda”.

Debió tener cuando mucho quince, dieciséis años.

Un asesino.

Un asesino fugitivo con la mirada más triste del  mundo.

 

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¡Ya me acordé! Se llama o llamaba Raúl. Raúl Raúl Raúl Raúl Raúl Raúl

Qué triste…

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Una amiga acostumbra decir para toda situación adversa, incómoda, enojosa y así: “qué triste”.

En vez de decir “qué mal”, “qué feo”, “horrible”, “asco”, “qué desgracia”…

Nunca había escuchado esa frase así, como muletilla; y nunca se me había ocurrido usarla.

Y pensándolo, tiene razón, todo es, en el fondo, triste.

100

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Recuento de 100 cosas e ideas del último año, buenas, malas, equis, banales, curiosas, vergonzosas y anexas.

1. Fui al desierto. Con “desierto” quiero decir desierto en serio. Días sin bañarme, dormir a la interperie, comer frutas secas, correr peligro en serio y así.

2. Entré a estudiar fotografía.

3. Mi primera exposición de fotografía.

4. Once meses sin enfermarme de gripa (ash, hasta diciembre, que me enfermé todo el mes).

5. Abrí mi twitter. Osh

6. Reactivé mi cuenta de facebook. Osh

7. Entré a la edad adulta adulta por cronología que no perdona. No sé si llene el paquete, pero ya soy adulta adulta me guste o no.

8. Por lo tanto, ya me llegó la crisis de la edad.

9. Por lo tanto, ya me siento anciana al borde de la muerte.

10. Por lo tanto, ya veo el final cerca.

11. Por lo tanto, veo todo desde otra perspectiva. ¿cuál? no sé exactamente, pero definitivamente es otra y ya no hay marcha atrás.

12. Salí de mi zona de confort.

13. Por lo tanto, cada minuto quiero regresar a mi mundillo, pero algo me dice  “mejor no” y yo digo “que sí” y así transcurrió el año pasado.

14. ¡Ya tengo amiguis amiguis en el pueblo! La verdad, confieso que me causa mucha alegría. Sí, ya sé que aquí he dicho hasta el cansancio que odio a la gente y blablablá pero también amo a unos poquitos que de vez en cuando encuentro. Y sucede que pasaron años sin que encontrara a nadie en el pueblo y confieso que eso me amargaba todavía más, porque aunque presumo de que me gusta estar sola, ese “estar sola” se disfruta más cuando no es forzado, cuando puedes contestar:”ah, no puedo, ah, estoy ocupada, ah  mejor otro día”.

15. Pues sí, como iba diciendo, ya tengo amiguis amiguis en el pueblo, y no sólo conocidos.

16. Ah, y debo aclarar que mis amiguis amiguis (que son varios, más a mi favor) NO son del pueblo, todos son del defe.

17. Por lo tanto, sigue en pie mi odio hacia los pueblerinos y sigo afirmando que son gente odiosa, hostil, ignorante y primitiva (lo que sea que esto signifique).

(18. Aun así, prometo dejar de renegar tanto del pueblo. Total.)

19. Por lo tanto, salí en compañía no solamente en el defe sino también en el pueblo.

20. Y de entre esos amiguis, tengo una amiguis amiguis amiguis mujer, esa sí pueblerina (tómala), cosa que nunca antes en mi vida había tenido.

21. Por lo tanto, ya tengo con quien hablar temas “de mujeres”, ya tengo con quien salir de compras, ya tengo con quien platicar temas trascendentales como: ropa, qué bien te queda esa sombra-dónde te la compraste-vamos te acompaño a la tienda-vamos acompáñame al baño-qué cólicos tengo maldita sea-es que fíjate que puaj- hombres, tacones, dietas y demás.

22. Calma momentánea con la loquera.

23. Luz tenue al final del túnel en el terreno de los planes a mediano plazo.

24. Las personas nunca dejan de sorprenderme.

25. Personas aparentemente interesantes se convierten en gentuza odiosa, arrogante y farolera. Y viceversa.

26. Puse dos centímetros de pie en el mundo de la tecnología.

27. Conocí a Dania. Mención aparte sí. Dania Santos, guguléenla, gran artista y sabia persona. Maravillosa y auténtica. Y me pidió mi teléfono y me exigió que nos habláramos y que nos viéramos. La amo.

28. Conocí a un gran maestro de foto. Hito en mi vida. Valió lo que cien sesiones de loquera. Gracias, de Stefano.

29. Fui aquí y fui allá.

30. Tengo casa huevo nueva. Que no puedo habitar ni en sueños porque solamente cabe medio clóset pero ya tengo dónde caer muerta, dado el caso.

31. Ya no me jode tanto verme al espejo.

32. Quiero más jagendaz.

33. Arrumbé mi ipod nueva.

34. Hubo fiestas en mi casa.

35. Por lo tanto, mi casa ya tiene pinta decente; si me apuro, podría estar inmaculada, lista para recibir visitas en cualquier momento.

36. Me desconocí muchas veces.

37. Me compré mi máquina de coser.

38. Le saqué más provecho a mi máquina de coser.

39. Tuve todas mis tardes ocupadas, a diferencia del 2009, cuando tuve todas mis tardes desocupadas.

40. Fui más al cine.

41. Mi amargura bajó dos rayitas.

42. POr lo tanto, reí más.

43. Por lo tanto, tengo más arrugas.

44. Por lo tanto, mi colección de cremas y menjurges creció bárbaramente.

45. Quise una bici y quiero una bici.

46. Por fin concluyeron la construcción de la ciclopista enfrente de mi casa, por lo tanto quiero quiero quiero una bici.

47. Repuntó mi actividad lectora. Un poquitín.

48. Me compré una aspiradora. Sin embargo, uso escobas.

49. Tuve (tengo) dos casi tres amigos en el trabajo. Es lo que yo considero todo un acto de rebeldía: amistad en el trabajo, sobre todo en el trabajo que tengo.

50. Me dieron ganas de fumar. Incluso soñé que fumaba habitualmente, pero la verdad nunca me gustó fumar y nunca he fumado, así que no le encuentro el sentido al repentino deseo.

51. Aprendí que debo defender mi obra cual perro rabioso, con prepotencia y descaro si es necesario, con groserías de por medio si es necesario. Osh.

52. ¿Por qué no estamos solos, maldición, por qué siempre alguien se interpone, por qué por qué?

53. Neta, me llevé muchos fiascos, neta neta. Y luego no quieren que cunda la desconfianza y el desencanto y el pesimismo y los prejuicios.

54. ¿O sea, neta sabes de moda y te gusta la moda y además, dictaminas sobre moda? Y no hablo en absoluto de tu ropa ni mucho menos, es que mírate la piel por dios, todo empieza con la salud y la higiene. Te regalo un espejo. Pum, moral hasta el suelo, no caigo de la sorpresa.

55. O sea ¿neta todos te quieren ligar en la calle? Cu cu cu cu. Moral otra vez hasta el suelo, no caigo de la sorpresa. Mundos paralelos.

56. O sea, ¿neta fue toda una noticia enterarte en pleno 2010 sobre los abusos que sufren los centroamericanos cuando cruzan nuestro país? Cu cu cu cu. MOral hasta abajo, ¿en qué mundo vives, y por qué tanto alboroto alrededor tuyo?

57. O sea, ¿neta eres el dios de las reuniones, el dios de las reseñas, el dios de la conversación? Sí, ya vi por qué, moral hasta abajo, desolación infinita.

58. O yo necesito lentes o de veras el mundo es muy diverso.

59. Empecé a entrenar diariamente a las seis de la mañana.

60. Por lo tanto, levántome antes de las seis de la mañana.

61. por lo tanto, me desconozco.

62. Neta hacer ejercicio a las seis de la mañana es un crimen colosal, sobre todo en invierno con el termómetro del coche marcando -2 grados. HOrrible.

63. En mi camino al gimnasio, descubrí que hay más locos que yo, que entrenan a esa hora en pleno parque, con el frío y el viento desalmados que hacen aquí en el pueblo. Locos.

64. Efectivamente, también informo que hacer ejercicio en la madrugada y antes de desayunar tiene efectos positivos inmediatos.

65. De no tener cámara digital en absoluto, pasé a tener una compacta que luego ya no tuve y después otra mejor que la anterior y planeo comprarme algún día una profesional.

66. Me dijeron muchas cosas bonitas muchas, pero casi no cuenta porque yo nunca me las creo y me cohíbo horrible, pero de que lo dijeron, lo dijeron.

67. El pueblo está creciendo mucho. Mucho. Me da miedo.

68. Casi nunca cociné.

69. Sin embargo, comí mucho y disfruté mucho.

70. Gente que me sulfuraba, ahora me da como lastimita. Espero que la próxima parada sea la indiferencia o la compasión cristiana. O no.

71. Por el demoníaco Feisbuc, contacté a los amiguis de la prepa. Y nos vimos nuevamente y contra todo pronóstico, fue muy bonito. Todos hemos madurado, todos tomamos caminos muy diferentes y todos congeniamos sin problema.

72. De esos reaparecidos de la prepa, uno se ha convertido en amigui amigui, después de tantos años de no vernos. Hablamos, nos vemos, chateamos, y salimos. Bonito, la verdad.

73. También reapareció mi amigui Salomón de la facultad. Con él intercambio mails, porque no le interesan las redes sociales (bendito él). Y en esos mails le puedo contar todo lo que yo quiera, como antes, y él me contesta cosas bien bonitas.

74. Salomón es de las personas que ya no hay y que antes casi no hubo. Es como de otro tiempo y otro mundo. Es la mar de gentil, amable, te escucha, siempre tiene las palabras adecuadas, te sientes la más comprendida cuando él te escucha.

75. Los achaques de la edad ya están apareciendo para quedarse.

76. Estoy empezando a sentir mi hogar como mi hogar.

77. Mari.

78. P. Con P. me pasó algo que tuve que hablar con la loquera y entonces salieroncosas muy muy fuertes pero estuvo bien porque supe que la cosa no iba con P y entonces empezó a nacer una nueva amistad. Qué cosas.

79. Me sentí muy vulnerable.

80. Rompí récord en uso excesivo del coche, pero es que el pueblo no está hecho para caminar, y menos para que una mujer camine.

81. Descubrí que me gustan ciertas combinaciones cromáticas que nunca antes hubiera considerado.

82. Relax

83. Hice planes con S. que la verdad, no es que sea pesimista, pero en el fondo no creo que llevemos a cabo. Pero dejemos que ella se ilusione.

84. Dejé de sentir ese frío medular tan feo. Ahora, si me abrigo bien, dejo de sentir frío y punto. Antes con nada podía combatirlo.

85. Me divierto aplicándome sombras moradas y negras y brillantes.

86. Casi nunca perdí tiempo frente al reflejo.

87. No lo he superado.

88. Secretos secretos secretos.

89. Ah, También con N hay empatía y cartas de por medio. Y el caso de que mencione los nuevos encuentros que llegaroon para quedarse es que, a diferencia de antes antes, ahora me gusta. Sí, señor, ahora empiezan a agradarme los encuentros sinceros.

90. El cabello volvió a crecer, aunque se estacionó y ya no quiere seguir creciendo.

91. Pues sí, acepto que hice muchas cosas, algunas productivas.

92. Pero pude haber hecho el doble.

93. Ok, prometo hacer el doble.

94. Y ya.

Finalmente no fueron 100, pero casi.

2.0

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Pues sí, como decía, los  blogs que sobreviven con éxito son los temáticos: los de moda, tecnología, autoayuda, literatura, finanzas, reseñas, periodísticos, y así. Los personales ya valieron, sobre todo considerando el éxito bárbaro que tuvieron en un principio.  Para mí, es un signo más de decadencia. Como si al mundo le interesara.

Como si hubiera cosas más importantes y otras menos importantes. Como si volvieras a esconder tus cosas bajo la alfombra, porque descubriste que no eras el único, como pensabas; porque descubriste que otros sufren más y mejor que tú, o por lo menos lo expresan más y mejor y más bonito, pero el caso es que NO ERES EL ÚNICO, oh desgracia, y tú que te creías tan especial.

Y entonces volvemos (los que fueron a algún  lado) o probamos lo seguro, lo “útil”, lo práctico que todomundo quiere, lo que no hace daño, lo aséptico. Y para lo otro, total, 140 nos sirve, y eso para algunos que todavía sonríen, que saben que es un juego –que todo es juego y que el juego es algo serio y que la palabra agonía es grande y divertida y trágica- y saben que todo pasa; porque también el twitter cada vez más se vuelve una cosa temática: tecnología, letras, moda, fi-lo-so-fí-a (¿cómo chingados no?) y ¿por qué no?: “Redes sociales”. Ja. Y los samaritanos te bombardean tu timeline con links ad nauseam de páginas y anexas con nombresitos tipo “Redes sociales en la era de no sé qué, el futuro de los libros en la era de no sé qué, las humanidades en la era digital, la importancia de las redes sociales en las humanidades, la  importancia de las redes sociales en el quehacer político, las redes sociales dominarán y salvarán al mundo, las redes sociales se perfilan para…” y así.

Claro, porque pus todo debe tener una utilidad, ¿no? Y servirnos para algo, para algo aquí y ahora y en este mundo raudo multi-(insertar aquí lo que se te ocurra).

Decadencia y más decadencia.

Se confunde lo “auténtico” con lo “literal”.

Porque con 140 caracteres basta para decir lo que queremos decir, para qué más palabras, dicen los que saben. Como si este mundo se distinguiera por la brevedad y la sustancia a la hora de hablar. Cuando lo que rige es el blablablá. Por favor.

 

 

¿HAY ALGUIEN AHÍ, POR EL AMOR DE TODOS LOS DIOSES?!!!!!!!

 

 

 

Sí, claro que hay alguien, si ahora la vida está en los malditos internets. De hecho, TODOS están aquí. Y los que no, pues simplemente no existen.

Sí, claro que hay alguien, pero detrás de su respectivo monitor, o iphone.

Sí, claro que hay alguien. Siempre hay alguien, cómo de que no.

Es decir, como que por un momento, sólo por un momento, pareció que sí podías conocer a alguien desde tu casa, sin fronteras de por medio.

Pero no, siempre no. Sólo “pareció”.

No me malentiendas, el “no” de la línea anterior no es un “no” absoluto. Claro que puedes conocer a alguien, de que existe la posibilidad, existe la posibilidad. Claro que todavía hay blogs personales que derraman vida por todos lados. Pero el caso es que, como en toda la vida, como por los siglos de los siglos amen, como antes, como allá afuera, como siempre, resulta igual de difícil.

Conocerse sigue siendo de frikis.

Conocerse no es útil ni práctico ni analítico ni informativo.

Conocerse sigue siendo un milagro, sigue siendo un regalo, sigue siendo un cruce de trenes.

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(Hay todo un género de blogs vivito y coleando que me gusta mucho leer: los de chicas (sí, no he encontrado uno de hombre) latinas que se fueron a vivir al extranjero. Actualizan muy seguido, son blogs sinceros, “auténticos” diría fulanito. Nada como verte arrojada a otra realidad para cuestionarte sobre ti, sobre tu familia, tu país anterior, tu país nuevo, el día  a día, la distancia.

Además, prácticamente en todos los casos, están viviendo en  otro país porque se enamoraron de un extranjero y se casaron y decidieron irse al país de él. Y luego, por si eso no fuera poco, se conocieron y enamoraron por internet. Se me hace loquísimo. Pero loquísimo-bonito. Es ese tipo de cosas que todavía me asombran y no dejan de asombrarme).

Aniversario de mi blog

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Hace tres meses este blog cumplió un año.

Recuerdo que me costó mucho trabajo abrirlo porque no le hallo a la tecnología, además de que lo abrí en un momento impulsivo, donde sólo atiné a ponerle cualquier url y cualquier nombre, como puede apreciarse. Cuando me di cuenta de que la url ya no puede cambiarse, me dio infinita flojera abrir uno nuevo con un nombre más decente y mejor pensado y menos pitero y balconeador.

A un año de distancia, puedo decir que:

-Llegué tarde al mundo bloguero, como siempre, yo llegando tarde a todos lados. Cuando lo abrí, los blogs empezaron su ocaso por culpa de twitter: todomundo abrió su cuenta twittera con la consecuencia de que dejaron de postear con tanta frecuencia o simplemente dejaron de postear y punto.

Meses después, me decidí a abrir mi twitter también, sólo para descubrir que también llegué tarde, porque la euforia ya había pasado. Y ahora, la euforia es el tumblr. Todo cada vez más cerrado, más claustrofóbico, más palabras al vacío, más y más efímero, en tiempo y espacio.

Sin embargo, yo sigo quedándome con los blogs. Aquí puedes subir texto, imágenes, videos, música, etc. ¿Para qué tanta fragmentación, entonces? ¿para qué el twitter, el posterous, el tumbrl, el flickr, y tantos etcétera?

¿por qué la extensión, la divagación, el hablar (hablar verdaderamente) con uno mismo, se vuelve una desventaja, algo negativo, y todo lo que no quepa en 140 caracteres sale sobrando?

Los blogs (los que leo, los que quiero escribir, por los que llegué a estos lares) me parecieron, me parecen y me siguen pareciendo el espacio con más sinceridad, verdad, vida y dolor que he encontrado.

En la época en que tuvieron su boom, fueron los blogs personales los que florecieron: los diarios, las reflexiones, los recuentos del día a día. Los había jocosos, sinceros, patéticos, dolorosos, alegres, sencillos. Hubo quien subía fotos, o quien lo usaba para sacar sus miedos, inseguridades, odios. Hubo quien hacía chistes, o ponía citas citables, o se aventaba cuentitos pseudo biográficos irónicos geniales.

El caso es que los blogs personales eran los que más éxito tenía, y quiero pensar que tal vez fue una necesidad de introspección, de lanzar botellas al mar esperando una respuesta, los comentarios eran sumamente importatnes, la mayoría de los autores los respondía y se hizo como una comunidad bloguera que en algún momento tuvo la necesidad, sí, la ne-ce-si-dad de conocerse en persona. Quiero pensar, entonces, que había necesidad de hablar y de escuchar, de conocer, de relacionarse. Porque además era como si en los blogs se quitaran las caretas, e independientemente de que allá afuera gozaran de “popularidad” o de “normalidad”, venían aquí y decían “me siento mal, me siento triste, me siento una luser total, nadie me quiere, me siento fea, me siento gorda, me siento tonta, soy insegura, soy tímida, estoy deprimida, me siento sola, nunca triunfaré en soledad” y así.

Supongo que todos nos sentimos así, somos un manojo de complejidades y de distintas caras, pero casi nadie lo acepta, lo reconoce y lo dice. E intentar conocernos en todo nuestro esplendor, y no sólo en la parte “bonita” se llama madurez y carácter. Y encontrar espacios en donde la gente se sincere así, y exprese su dolor y su miseria y sus alegrías y sus tristezas (parece comercial barato esto) me parece simplemente maravilloso.

De verdad, en ciertos blogs he encontrado más dolor, verdad, Vida, y belleza que en ningún lado. Bueno, también en la literatura. Y en las películas. Y en la fotografía. Y en las pinturas. Pero es diferente.

Y me parece todavía más hermoso que haya personas que se conocieron por medio de los blogs y que se convirtieron en amigos del alma. El que haya un solo caso así ( y lo conozco, y son varios casos) hace, a veces, que recupere la fe en…, que recupere la fe, nomás. A veces.

Suele pasar que aquí afuera, de pronto es difícil llegar a conocer a alguien. Hay mucho ruido (la apariencia física, los prejuicios, los malentendidos, la distancia, el espacio, en fin, no acabaría). Te puedes relacionar, puedes compartir buenos momentos, buenos tragos, buenas conversaciones. ¿Pero en qué momento conocemos a alguien al grado de poderle decir: “me siento de la chingada, fulano me cae como una patada en los huevos, soy insegura, tengo tales miedos”? ¿Alguna vez podemos escuchar algo así? Sí, con nuestros amigos más cercanos, luego de un tiempo de convivir, a lo mejor después de compartir algo que los une, después de romper varias barreras, y dependiendo qué tan fácil se te den las relaciones sociales.

Insisto, me parece conmovedor mil veces que alguien con mil amigos, talentoso, hermoso, guapo, inteligente y que lo ves divirtiéndose allí y acullá, venga a su blog y diga:”el mundo me duele, estoy solo, el mundo ya fue, vivo aburrido”.

Pero en fin, todo eso ya se acabó.

Y yo cada vez escribo menos y más chafa todavía, para variar.

Tengo twitter (casi ya ni lo uso), quiero abrir mi tumbrl (¿o sea…?), pero definitivamente me quedo con el blog como mi preferido, donde puedo escribir lo que me avergüenza de mí, lo que me duele, lo que odio, lo que me purga, mis cosas más piteras, mis más bajas pasiones (ay, ni a eso llego, la verdad).

-Sí, otra cosa que he descubierto gracias a la introspección de mi blog es que hasta mi lado chafa que vengo a ventilar por acá está bien pitero. Ni a bajas pasiones llego ni tengo secretos así oscuros ni vengo a demostrar mis grandes talentos ocultos ni nada por el estilo.

Es simplemente mi perenne parte inmadura y cursi y berrinchuda y párale de contar.

-También descubrí que así como digo una cosa, digo otra: Odio a la gente, y amo a la gente.

El mundo me vale verga y el mundo me duele hasta las  venas.

Quiero estar sola, me gusta estar sola, puedo estar sola, y a veces no quiero estar sola. O siempre, no sé. Digo, si de veras quisiera estar sola no habría abierto un blog, en primer lugar. Estuviera escribiendo esto en un cuaderno que guardaría bajo llave en mi baulcito del tesoro.

Por cierto, últimamente se ha intensificado esta sensación: cuando estoy con amigos, o en buena compañía, me descubro queriendo estar sola, en mi cuarto, en un bar, en un café con un libro, en el jekemir de Regina en una mesa sobre la calle, mirando a la gente, caminando, etcétera. Puedo imaginármelo con tanta intensidad, “ah, qué bonito”, pienso y me fugo. Y cuando estoy sola, me imagino en buena compañía “ah, si estuviera fulanito conmigo, cuántas cosas le contaría y me contaría y nos reiríamos a toda carcajada”.

-Estoy loca.

-Y bueno, no precisamente gracias al blog, pero en el último año ha sido el más especial de mi vida hasta ahora. La loquera empezó a dar frutos, el blog, la escuela, muchas cosas se acomodaron en mi cabeza, me cayeron veintes muy cabrones, el desierto, encontré Maestros así con mayúscula que me ayudaron a madurar un poco o un mucho.

Cambié. Más para bien que para mal.

Y mi blog me ha acompañado en todo eso. Y aunque es mi parte vergonzosa y mi patito feo, no puedo renegar de eso. ni venir a hacerme la seria y madura y “sólo hablo de altos temas culturales porque ya crecí”. Además, ya estoy acostumbrada a la ezquizofrenia, qué más da seguir pasando por “normal” allá afuera y venir aquí a seguir hablando conmigo misma y sacar mi eterno lado adolescente de “elmundomeodia”.

Sonrisas.