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Archivo de la etiqueta: que alguien me explique por favor

Voluble

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¿Te acuerdas de cuando vi por primera vez al vocalista de Los Babasónicos?

Exclamé: ¡Está horrible! ¡Lástima de la voz tan bonita que tiene, y esa cara tan repulsiva!

Bueno, pues últimamente he estado viendo videos de Los Babasónicos.

Y el vocalista ya me gusta.

Y mucho.

Nuevo jefe

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Este mes cambiamos de jefe.

Divertidísimo

Cuando pensabas que no podía ir peor…

El lugar es un Caos. Sí, ya lo era, pero ahora es El Caos.

Divertidísimo

Con el plus de que podemos hacer lo que nos venga en gana.

Bueno, ya podíamos, pero ahora con descaro y sin culpa.

Bueno, yo no hago lo que me venga en gana, y no por virtuosa, sino porque nunca hago lo que quiero, sino lo que debo.

Le queda tan grande el lugar que no ha reparado en nuestras existencias como blanco de su ineptitud, al menos no en la mía.

Y la secretaria…divertidísimo: no sabe distinguir entre libro y revista.

Me la he pasado muy bien, tanto, que he pensado seriamente, pero que muy seriamente, en presentar mi renuncia ya mismo.

De verdad, hasta he llegado temprano sin problemas.

De verdad, quiero renunciar.

De verdad, qué susto confirmar que no me gusta estar bien.

Fugacidad

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Hoy me ahorré catorce pesos catorce al preparar mi cóctel de frutas, en vez de comprarlo.

Me siento realizada.

Me siento otra persona.

Me siento organizada, sana, exitosa, ahorrativa, higiénica, en control.

Lástima que mañana será otro día.

Así es

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¿Qué aprendí el día de hoy?

Que mi vida puede ser perfecta, puedo reconocerlo, pero yo sigo con mi cara huelecacas como siempre.

Formidable.

Y ahora que lo pienso, me puse de pechito. El idiota pudo haberme dicho (no lo dijo y sé que no lo pensó, pero pudo haberlo dicho):

no, si no tienes ningún problema y traes esa jeta, no quiero ni pensar cómo lucirás el día que tengas problemas…

Osh.

Pues sí, y yo pude haberle contestado que desde que los conozco, he puesto mi vida en perspectiva y puedo sentirme la persona más afortunada del mundo. Puedo valorar lo que tengo y ellos no, que es todo.

Sí, puedo sentirme afortunada y feliz.

Pero no. Nunca me sentiré afortunada. NO importa el qué ni el cómo ni el cuándo.

No tengo ningún problema y de todos modos me siento de la chingada.

De los cerdos con moños (maldito julebéc, no me acaba de convencer, pero su frase de los cerdos con moños definitivamente es contundente)

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Siempre que te leo me dan unas ganas bárbaras de escribir , pero bárbaras en serio, tan en serio que me rebasan y ya no escribo nada. Eres el culpable del declive de este blog, de por sí tan barato desde el principio.

El principio.

En principio todo es lo mismo, y por eso importa, por eso debe importarte. Por favor, que te importe; por favor, que te importe.

Porque llega un momento en que empeñarte en que no importe lo que no importa, es infinitamente más desgastante que hacer que te importe, que fingir que te importe.

Mis ejemplos de que todo está mal, y no puede tener remedio:

– Que yo siga pensando en términos de “bien” y “mal”, a pesar de todo. Como si no lo supiera.

-Que yo siga pensando en términos de “correcto” e “incorrecto”, como si no lo supiera.

-Que me siga deprimiendo que todo esté como está, como debe estar; como si fuera el gran descubrimiento.

– Que, entonces, en el fondo, tengo esperanza. Que, entonces, me rasgo las vestiduras, como si hubiera algo por qué rasgarse las vestiduras.

Entonces, tenemos a la elefante (¡vaya, hacía tanto tiempo!) que a fuerza de comer lechuga, tomar sabe dios qué potajes del mal, y según ella, hacer ejercicio (¿se imaginan a una elefante corriendo grácilmente, pum pum pum pum pum en cámara lenta con sus carnes cobrando vida propia esparciéndose en todas direcciones? Yo sí) bajó…dos kilos. Bueno, regalémosle otro. Nonono, estoy de buenas el día de hoy, digamos entonces que bajó ¡cinco kilos!!!!

Ok, para tu tren. Estamos de acuerdo en que si un elefante baja cinco kilos no podemos festejar nada porque no se nota ni madres y no se nota ni madres porque le siguen sobrando unos veinte kilos mínimo.

Pero ella no está de acuerdo con nosotros. Ella se embarra unos jeans, se embarra unas blusas de licra para que apreciemos sus bamboleantes lonjas en todo su esplendor y estrena corte de pelo y diademitas con lo que se ve cuerpo de elefante-cabeza de párvula=ridiculez al cubo y recontracubo.

Sin embargo, hasta aquí todo bien, yo pensaba: mira qué bien, deberías aprender, eso es autoestima y no mamadas, eso es apreciar la esencia y no las apariencias (es que vi el video de Los Aterciopelados en la mañana), qué bonito ejemplo de una gorda-sana (a mí no me digan nada, ¿qué no ven que estar “sano” es lo de hoy?), mira cómo es cierto que hay gordos que hacen ejercicio por salud y no se trauman por no estar delgados, ha de aceptar a sus genes gordos, ha de estar satisfecha con su grasosa agilidad, ha de aceptar que en este mundo hay distintas complexiones, qué bonito, qué bonito.

Hasta que por azares del destino me toca estar con ella unos días, y que todo el tiempo se la pasa diciendo: –No, es que ahora que soy delgada; no, es que a los delgados nos queda todo; no, es que estando delgado uno siempre se ve bien; no, es que…

¡Por favor alguien despiérteme de esta pesadilla!!! ¡alguien sáqueme de este mundo paralelo!!!

De verdad, no tengo nada en contra de la gordura elefantiástica. Estoy en contra de no tener un suelo firme debajo, me da pánico mi propia locura pero me da más pánico la de los demás. Porque si los demás están más locos que uno, ¿¡qué nos queda?!!!!!!!

O sea, ¿en qué pinche planeta la elefante se ve a sí misma delgada y realizada???? ¿En qué pinche planeta, cuando además en todos lados te bombardean con EL canon de la delgadez y no mamadas?

O sea, falta de referentes no tiene, que no mame!!!!! O sea, dos ojos sí que tiene, que no mame!

¿No ven que es síntoma de algo terrible? (Porque ejemplos así sobran y nos invaden). ¿No ven que es un problema de percepción de la realidad? ¿Cómo podemos hablar de nada, si sus referentes más básicos y obvios están todos torcidos? ¿Dónde está el fundamento de la epistemología, si el consenso fenomenológico nomás no existe? ¿Cómo puedo decirle a alguien: mira qué sol tan bonito, si ese alguien a lo mejor está viendo una luna espantosa? Y no me vengan con mamadas de que eso es la poesía, si lo de hoy es la ciencia y sus certezas.

Bueno, por eso ya no hablo con nadie. El lenguaje ya no es lo que solía ser.

Y por eso yo me realizo caminando enfrente de la elefante y sus congéneres, hambreadas de tanta lechuga; disfrutando sobremanera sus miradas desesperadas y babeantes a mi heladote de tres bolas, delicioso.

Mmmmh.

 

"…donde las caras van a nacer cuando las mire"

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Llevo algunos meses escuchando un programa de radio que me bajo del itunes: Dispara Margot Dispara. Es uno de mis programas favoritos. Como no todo el día ni todos los días tengo acceso a internet, de pronto se me atrasan los programas, pero me gusta bajármelos de a montón y escucharlos de a montón también. Es tan chistoso e irreverente. La entrada la grabó mi novio Jaime López y hace referencia a un programa o radionovela viejita y el conductor es Sergio Zurita, un tipo que es una enciclopedia con patas de la “cultura contemporánea”, mamucón pero acertado la mayoría de las veces, escritor y dramaturgo, pero sobre todo, con un sentido del humor increíble. De verdad, el sentido del humor es tan poco valorado y tan desconocido y tan poco practicado y tan triste en el fondo. Zurita mismo dice que, en vivo, es el tipo más aburrido, grisáceo e incómodo del mundo. Le creo.

No sé cuál era el punto del post, iba por el humor y la tolerancia y la hipocresía y la estupidez y la doble moral. Algo así.

El caso es que acaban de abrir en el df el museo de la tolerancia, con salas interactivas y un vagón original de los que transportaron a judíos a los campos. Y grabaciones de ejemplos de intolerancia. Y entre esas grabaciones, pusieron un fragmento de Dispara Margot Dispara.

Como si nadie entendiera el humor hoy en día cuando hoy es cuando menos en serio se toman todas las cosas.

“Tolero esto” “tolero aquello” encierra una superioridad moral, un facismo encubierto, una nariz oliendo caca, un gesto de condescendencia barata.

Si al menos se dieran cuenta…

"La continuidad no está asegurada por la memoria, sino por un proyecto"

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¿En serio? ¿Un intercambio por el 14 de febrero entre los compañeros de trabajo? Pobres, esta vez sí que me dieron ternurita y lástima. Y todavía se atreven a invitarme. Que porque es “entre todos”. O sea, disculpa mi ingenuidad, pero: se pelean como la gentuza de vecindad que son, se insultan, se apuñalan por la espalda, se la viven entre chismes, se ponen el pie, se desean lo peor; y ¿un intercambio de regalos entre todos?

Por favor

Y luego, si yo, que procuro tener tantito sentido común en mis finanzas, y por lo tanto hasta la fecha de hoy no sé lo que es vivir endeudado y no he hecho uso del montepío nunca en mi vida; si yo, como decía, considero un verdadero desperdicio gastar más de diez pesos en regalarle algo a alguien que no sea a quien ame con locura (que no sea yo, o sea casi nunca), ¿cómo es que estos pendejos-muertos-de-hambre vayan a gastar lo que no tienen ni nunca tendrán (diez, veinte, cincuenta pesos) en regalar algo a alguien a quien consideran más un obstáculo en su lucha diaria por comer un plato de frijoles que un compañero de trabajo, ya no digamos un “amigo”?

Por favor