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Archivo de la etiqueta: Vida

Voluble

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¿Te acuerdas de cuando vi por primera vez al vocalista de Los Babasónicos?

Exclamé: ¡Está horrible! ¡Lástima de la voz tan bonita que tiene, y esa cara tan repulsiva!

Bueno, pues últimamente he estado viendo videos de Los Babasónicos.

Y el vocalista ya me gusta.

Y mucho.

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De la ilusión de ser gitana

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Tengo que seguir siendo gitana y no ponerme en el blanco. De todos modos me va a matar. De todos modos me está matando.

Pero que sienta que no me doy cuenta, que no sé que ya estoy en el blanco. Para que él tampoco se dé cuenta cuando me clave el cuchillo. Para que no le dé miedo. Para que siga conmigo.

La inspiración, aquí.

Lady Gaga, o la institucionalización de la monstruosidad

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Olviden el título pseudo pretencioso.

El 6 mayo fui al concierto de Lady Gaga, en el Foro Sol. Me gustaban sus canciones, se me hacían pegajosas, divertidas, mercadológicamente brillantes.

Quería divertirme, brincotear un rato, bailotear. Esperaba ser deslumbrada con un espectáculo nunca antes visto.

Sí fue todo eso, y más. Yo no sé, pero me convenció totalmente su discurso de “viva la diferencia, quiéranse, atrévanse, crean en ustedes mismos, sean diferentes, amémonos todos”. Se la creí totalmente.

Fue el último concierto de toda su gira mundial, y para haberlo hecho más de doscientas veces, fue tan convincente: lloriqueó genuinamente (yo estaba en las primeras filas), gimió, nos contó su vida, nos dio las gracias miles de veces… O es sincera o es muy buena actriz. Y cualquiera de las dos posibilidades se agradece ampliamente.

Salí de ahí conmovida, en verdad.

Salí de ahí escuchando con nuevos oídos las letras de sus canciones, repetidas hasta el cansancio en todos los radios, canales de videos, comerciales, páginas de internet.

Una semana después, transmitieron un concierto de la misma gira, que dio en el Madison Square Garden, por el canal HBO, y pude constatar que el que yo vi fue mil veces mejor, quesu discurso no fue el mismo, que se adaptó a cada público, que se emocionó menos en su propia tierra, que se entregó en cada concierto, que lo que nos dijo tal vez era cierto, salido del corazón.

Y semanas después transmitieron por VH1 (sí, veo demasiada tele, no me importa admitirlo) la entrevista onda psicoanalítica Inside the Outside y ya de plano caí rendida a sus pies.

El nudo en la garganta que se le nota cuando habla de su padre

Las anécdotas familiares que narra. Sus recuerdos.

Algo que me parece importante señalar: agradecida. Menciona, con nombre y apellido, destacando la importancia que tuvieron en su vida, a las personas que le enseñaron algo, que la han acompañado: a Fernando Garibay, a su primer maestro de canto, al grupo al que ella les abría el concierto (y que ahora le abrieron a ella todos sus conciertos de la gira Monster ball).

Sea o no un personaje (todos lo somos), es un personaje conmovedor, inteligente, “original”, sencillo, agradecido, con raíces, y con valentía.

Un personaje que viene bien ahora.

Un personaje de los que me gusta encontrar en los libros, en las películas, en las historias.

Un personaje que me gustaría encontrar en el espejo.

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El mundo está vivo y nada vivo tiene remedio y ésa es nuestra suerte.

Roberto Bolaño

Tengo un tesoro

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Las últimas semanas he tenido revelaciones muy cabronas en el diván.

Muy, pero muy cabronas.

Todavia no sé muy bien qué hacer con ello.

Pero estoy bien. Me siento bien. Todo estará bien, me digo.

Ajá

A veces me gusta pensar que todo encaja, que todo es como debe ser. Justo cuando la mayor revelación, cuando todo se destapó, cuando grité hasta rasparme la garganta, cuando lloré con impotencia, frustración, amargura y confusión; justo cuando pasamos de la guerra fría y la hipocresía a LA VERDAD, fui al desierto.

Fue algo maravilloso, inexplicable, impresionante.

Y puedo decir, con conocimiento de causa, que una sesión de peyote equivale a ocho años de psicoanálisis y más, mucho más.

Nunca había llorado y reído con tanta vida.

Así que todo pasó cuando debía pasar, creo.

Me encontraba en el tono ideal para el desierto y para la ceremonia.

Ahora estoy en duelo. En duelo por una idea, por una sensación; no por una pérdida. No puedes perder lo que nunca has tenido.

Pero me enfrenté con la realidad de estar en el desierto, aquí, adentro.

Fue lo más hermoso del mundo, sentirme sola SOLA SOLA SOLA SOLA SOLA SOLA con el imponente cielo encima y la sombra de la gobernadora en mi cara y nada más, nada más, nada más.

El resto, todo lo demás, es solamente mío.

Tengo un tesoro.

Y tengo muchas otras cajas que esperan ser descubiertas.

A su tiempo.

(te quiero)

Pierre Soulages

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Fui a lo de Pierre Soulages tres veces. La primera: qué impresión, por eso regresé. Por qué diablos no ponen asientitos en las salas para aplastarse a contemplar a gusto durante horas, maldición.

En todas estas pinturas de arriba pareciera que detrés de las líneas oscuras hay un foco proyectando luz hacia nosotros. La sensación es impresionante, la atmósfera que provoca.

Empieza a encontrar el negro:

En sus palabras:

“Lo que hago me enseña lo que busco”. 1953

“¿Por qué el negro? La sola respuesta, incluyendo cualquier razón ignorada, tapeada en lo más oscuro de nosotros mismos y que contiene los poderes de la pintura es: porque sí”. 1968

“Amo la autoridad del negro, su severidad, su evidencia, su radicalidad. Su poderosa fuerza de contraste le aporta a todos los colores una presencia intensa y, al iluminar los más oscuros, les confiere una grandeza sombría. El negro tiene posibilidades insospechadas y yo, atento a lo que ignoro, voy a su encuentro.” 2005

“Un día, pintando, el negro había invadido toda la superficie de la tela. En este extremo vi, en cierto modo, la negación del negro. Las diferentes texturas reflejaban tenuemente la luz y de la oscuridad emanaba una claridad, una luz pictórica de cuyo particular poder emocional se originaba mi deseo de pintar. Me gusta que este color violento incite a la interiorización. Mi instrumento ya no es el negro sino esta luz secreta surgida del negro. Aún más intensa en sus efectos al ser emanada de la más grande ausencia de luz. Decidí seguir este camino. Donde siempre descubro nuevos horizontes.” 2005

“Estas pinturas fueron llamadas en un principio negro-luz. Para no limitarlas a un fenómeno óptico inventé la palabra “ultranegro” (outrenoir), una luz transmutada por el negro y, a igual que UltraRhin y Ultramancha, “ultranegro” designa también otro país, otro campo mental además de aquel del simple negro.”

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Alguien que busca, alguien que “descubre” la luz, que descubre el negro, alguien capaz de inventar una palabra porque ha descubierto un nuevo campo mental.

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A veces, soy feliz.

Un día particular

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Teatro El Milagro

Me gusta ir al teatro. Lástima que como estoy lejos de la civilización no puedo ir a todas las obras que quisiera.

El tiempo que no tengo y mi fracaso total ante la tecnología, los aproveché para cambiar la plantilla del blog. Y es que con la otra nunca pude cambiarle la foto de la cabecera, y el paisaje de esta nueva plantilla me gusta mucho. Además se nota mejor la leyendita del subtítulo, que es lo que me interesaba. Porque el  otro día fui al teatro más bonito del df (mi gurú Sergio Zurita dixit) a ver Zoot suit. Hermosa. Me urgía verla porque sólo duró dos meses. No entiendo por qué la compañía nacional de teatro invierte tanto tiempo y dinero y talento (por ejemplo, trajo al mismísimo Luis Valdez que no debe cobrar cualquier madre) para temporadas tan cortas. Hace meses me perdí la maravilla de Edipo en Colón porque duró tan sólo dos semanas, ¡dos semanas!

El caso es que Zoot suit fue toda una experiencia y uno de los diálogos del personaje principal, Henry Reyna, es el que puse en la cabecera:

“Siempre he tenido la sensación de que hay una gran fiesta a la que estoy invitado pero no sé cómo llegar… Y daría lo que fuera con tal de saberlo” Más o menos dice así. Y otros pasajes así y más conmovedores.

Otra que pude ver y también me gustó fue Oleanna. Horrible. Terminé llorando, igual que el actor Juan Manuel Bernal, qué sorpresa que no sea solamente un actor de telenovelas. Sobre la imposibilidad de la comunicación, los malentendidos, la doble moral gringa, la perversión del lenguaje…

(Por cierto, mientras esperábamos a que empezara la obra, ya en nuestros lugares, di un salto cuántico en mi vida, así nomás, sucedió.)

Y otra que vi fue Trabajando un día particular. Gran gran puesta en escena. Los actores (Daniel G. Cacho y la otra monita que no sé cómo se llama), ellos mismos se dirigen. El escenario eran paredes negras y ellos llegan y conviven con todos los que estamos esperando. Y al llegar la hora, nos dijo Daniel: “pues ya, a darle”. Y mientras nos sentamos, ellos empiezan a cambiarse allí delante de nosotros, mientras siguen platicando con todos. Y en la obra, de pronto dicen “¿tienes un gis” y el otro se lo da y dibujan lo que necesiten en las paredes y en el piso. Ellos ponen la música o hacen los ruidos de un coche, de un timbre, de un teléfono sonando. Y cuando termina la obra, voltean  y nos dicen “ya, se acabó”. Y empiezan a cambiarse de nuevo.

La historia está re triste, para variar: sobre las relaciones humanas, el amor, la amistad, la guerra, el totalitarismo, la soledad. El miedo, el miedo, el miedo de vivir en una sociedad facista, que se me hace tan pero tan familiar, sólo que ahora es más sutil el asunto.

Aquí pintando la ventana para asomarse a la calle.

Aquí el teléfono y el saco.

Aquí Rosamunda en su jaula y el anaquel de las especias.

Aquí la cabecera de la cama, el reloj, el librero.

Aquí Daniel G. Cacho posando junto a un cuadro valiosísimo hecho de botones. Antes, durante y después de la obra pude constatar que es una persona maravillosa, talentosa, sencilla, tímida, amable, etc etc etc. Y me gustó bastante, además tiene un aire rusinsky que mmhhhhh.

Aquí la monita actriz

Aquí una estúpida calle  y un estúpido sol saliendo después de la lluvia  para desaparecer diez minutos después.

-es usted tan amable, que me confunde…

-oye, cuando puedas acuérdate de mí…

-qué triste amigo que me elegí…

-el orden es la virtud del mediocre -pues entonces yo soy un genio, jajaja (ups, mi diálogo)

como si la soledad fuera una riqueza…

-siempre acabamos amoldándonos a la mentalidad de los demás.

-y más ahora que ya se inventó el cierre, los botones tienen que servir para algo…

oiga, usted a qué le tiene tanto miedo si está tan segura de sus ideas…

Y hacen el amor con un discurso de Mussolini de fondo…